Los retos para el obispo nuevo

Por el Padre Carmelo Mele, OP

12/20/2013

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Monseñor Olson inciensa el altar mientras se celebra la Misa del mediodía en la Catedral de San Patricio después de la conferencia de prensa para anunciar su nombramiento como el cuarto obispo de Fort Worth el 19 de noviembre. (Foto por Donna Ryckaert / North Texas Catholic)

El 29 de enero del 2014 será la ordenación de Monseñor Michael Olson como el cuarto obispo de la Diócesis de Fort Worth. Será un momento significativo para toda la diócesis, tanto como para Monseñor Olson. Pues, la diócesis tendrá a un obispo joven y docto para dirigir su crecimiento robusto (gracias en su mayor parte a la inmigración de latinos). Además, llamará la atención porque esta región — el suroeste de los Estados Unidos — es como una muestra para la Iglesia universal de la integración exitosa de culturas. ¿Cómo está preparándose Monseñor Olson para los retos de dirigir la Iglesia de Fort Worth? Sólo él sabe por cierto, pero se pueden mencionar algunos temas dignos de nuestra más profunda consideración.

Según el Catecismo de la Iglesia Católica el obispo es el fundamento de la unidad en su diócesis. Siempre cuesta mantener el mismo pensar y el mismo sentir, dada la diversidad étnica existente en la mayoría de las diócesis norteamericanas. Particularmente, en lugares como Fort Worth, en donde hay pueblos tan diversos como los europeo-americanos y los hispano-americanos, la unidad surge como una preocupación central. Por supuesto, la diversidad aquí es aún más amplia. Hay vietnamitas y otras culturas del oriente, afro-americanos y africanos, hombres de la ciudad y del campo, etcétera. Monseñor Olson tendrá que buscar modos para transcender los prejuicios antiguos y las diferencias de lenguaje, tradición y recursos económicos para mantener nuestra diócesis unida.

La primera responsabilidad del obispo es anunciar el evangelio a su grey. Esta tarea no puede ser cumplida simplemente por subir al púlpito los domingos. Las asechanzas del mundo son tan atractivas para los jóvenes que muchas veces el evangelio les parece como una mala noticia y los ofrecimientos del mundo — plata, placer y poder — les roban el corazón. Además, particularmente entre los hispanos, hay alternativas de culto en la forma de comunidades evangélicas muy llamativas. Ciertamente, Monseñor Olson, que tiene un doctorado en la moral, reflexionará mucho en cómo desenmascarar las seducciones del mundo. Querrá también demostrar a los hispanos que la Iglesia Católica es la mejor manera para mantenerse fieles a sus antepasados y, mucho más importante, a Jesucristo.

Como el primer ministro de la diócesis, el obispo ha de santificar al pueblo. Lo hace con su oración y su trabajo asiduo, particularmente con los sacramentos y la predicación. El catecismo especifica que los obispos santifican con su ejemplo, no tiranizando a los encomendados a su cuidado, sino mostrándoles siempre paciencia y el amor. Sin duda, esta prioridad del obispo tiene en cuenta a los sacerdotes de la diócesis tanto como a los feligreses. De hecho, el obispo necesita de la santidad de sus presbíteros para alcanzar al pueblo sirviéndoles como es debido. Como antiguo miembro del presbiterio de Fort Worth, a lo mejor el Monseñor Olson va a encontrar este menester como retador. Sin embargo, como ha estado involucrado en la formación de los sacerdotes por los últimos cinco años, sin duda, comprende la necesidad de entregarse para la santificación del presbiterio y encontrará diferentes estrategias para realizarlo.

Durante este año el Papa Francisco ha dado su propio matiz a los retos que los obispos enfrentan. Les ha dicho que no debieran quedarse en sus oficinas ni hacer muchos viajes al extranjero. Más bien, el Papa Francisco les ha exhortado a que anduvieran entre la gente para que, en sus palabras, huelan como su grey. Monseñor Olson tendrá como modelo valioso para ejercer este menester a su predecesor, Monseñor Kevin Vann. Con toda certeza, fuimos bendecidos por el modo en que Monseñor Vann atendía tanto a los pobres como a los ricos, tanto a los hispanos como a los europeo-americanos y a los indefensos, y en particular, a los no nacidos y los encarcelados.

Toda la diócesis se siente aliviada, ya que se ha anunciado el nombre del nuevo obispo de la diócesis. Aunque no hay tanta emoción como si fuera un hombre no conocido aquí, ciertamente, Monseñor Michael Olson nos va a traer nuevas ideas con su mente brillante, su sentido de humor encantador y su gran afecto hacia la gente y Dios. Ahora, durante el intervalo entre su nombramiento y su instalación, es nuestro menester rezar por él para que cumpla con esmero todas sus responsabilidades.

Fr.-Carmen-Headshot-BUTTON.jpgEl 29 de enero del 2014 será la ordenación de Monseñor Michael Olson como el cuarto obispo de la Diócesis de Fort Worth. Será un momento significativo para toda la diócesis, tanto como para Monseñor Olson. Pues, la diócesis tendrá a un obispo joven y docto para dirigir su crecimiento robusto (gracias en su mayor parte a la inmigración de latinos). Además, llamará la atención porque esta región — el suroeste de los Estados Unidos — es como una muestra para la Iglesia universal de la integración exitosa de culturas. ¿Cómo está preparándose Monseñor Olson para los retos de dirigir la Iglesia de Fort Worth? Sólo él sabe por cierto, pero se pueden mencionar algunos temas dignos de nuestra más profunda consideración.

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