El papa regresa a santuario mariano, encomienda JMJ a cuidado de María

Por Cindy Wooden

Catholic News Service

7/25/2013

APARECIDA, Brasil (CNS) -- Cómodo en presencia de María y en un santuario que simboliza una de las experiencias más importantes como miembro del Consejo Episcopal Latinoamericano, el papa Francisco comenzó con un acto de devoción cinco días de intensa actividad.

Visitando la Basílica del Santuario Nacional de Nuestra Señora de Aparecida el 24 de julio, el papa encomendó la Jornada Mundial de la Juventud a la protección maternal de María, pero también retó a los padres, sacerdotes y otros católicos adultos a dar a los jóvenes cosas que el mundo, con toda su riqueza, no puede: la fe y los valores.

El papa comenzó su homilía durante la Misa en el santuario mariano más grande del mundo recordando el mes que pasó en Aparecida en el 2007 como parte del consejo episcopal latinoamericano, CELAM, y su rol como director del comité que redactó el documento final de la reunión sobre evangelizar de nuevo el continente.

El papa Francisco dijo que los miles de católicos laicos que seguían viniendo al santuario cada día para rendirle homenaje a María y pedir su ayuda durante la reunión sirvió como testimonio para los obispos y los ayudó con su trabajo.

"El documento de Aparecida nació de esta interacción entre la labor de los obispos y la simple fe de los peregrinos", él dijo.

Decenas de miles de peregrinos se habían reunido bajo la lluvia fuera de la capilla con la esperanza de un vistazo del papa, quien viajó la mayor parte de la trayectoria en avión en vez de helicóptero debido al clima.

Tan pronto como llegó, el papa saludó al superior de la comunidad redentorista que administra el santuario, entonces se subió al papamóvil para saludar a la multitud y besar bebés.

Antes de la Misa el papa Francisco rezó ante la imagen de Nuestra Señora de Aparecida, escultura de madera oscura que fue atrapada en las redes de tres pescadores locales en 1717. Uno de los hombres mantuvo la estatua en su casa durante 15 años, según los vecinos, que entonces eran personas de más lejos, llegaron a considerarla un objeto de devoción. Una capilla fue construida en 1734 para alojar la estatua y el trabajo en la primera basílica comenzó en 1834. En 1929 el papa Pío XI declaró a Nuestra Señora de Aparecida "reina y patrona de Brasil".

El papa Francisco le pidió a María que le ayudara a cumplir sus responsabilidades como papa y formalmente le encomendó los cientos de miles de jóvenes de todo el mundo que se estaban reuniendo en Río para la Jornada Mundial de la Juventud.

Durante su homilía de la Misa dentro de la basílica, el papa Francisco dijo que antes de comenzar su pesado programa de actividades de la Jornada Mundial de la Juventud el quería "tocar a la puerta de la casa de María".

El papa Francisco dijo confiaría a María el éxito de la Jornada Mundial de la Juventud y oró para que "ella pueda ayudarnos a todos, pastores del pueblo de Dios, padres y educadores a pasarle a los jóvenes los valores que pueden ayudarles a edificar una nación y un mundo más justos, solidarios y fraternos".

La esperanza es una llave para ese futuro, él dijo, aun de cara a las dificultades y a la realidad de la maldad.

"Siempre sepan en sus corazones que Dios está a su lado, nunca les abandona", dijo el papa Francisco. "Que nunca perdamos la esperanza. Que nunca permitamos que esta muera en nuestros corazones".

Refiriéndose a la lectura de la Misa del Libro de la Revelación y su descripción de un dragón persiguiendo a una mujer y queriendo devorar a su hijo, el papa Francisco dijo: "El dragón, el mal, está presente en nuestra historia pero no tiene la ventaja".

"El que tiene la ventaja es Dios", él dijo, "y Dios es nuestra esperanza".

El papa Francisco dijo que todas las personas, incluidos los jóvenes, se sienten atraídos por una variedad de "falsos ídolos" que aparentan prometer esperanza y felicidad, cosas como "dinero, éxito, poder, placer".

El papa le dijo a la gente que aunque es tentador ser pesimistas y preocuparnos de que la fe no tiene la posibilidad de competir con los brillosos atractivos del mundo, ellos tienen que sentirse seguros, confiando en Dios y en la bondad que yace en cada corazón humano.

"Fomentemos la generosidad que es típica de los jóvenes y ayudémosle a trabajar activamente en la edificación de un mundo mejor", él dijo.

"Los jóvenes son un poderoso motor para la iglesia y para la sociedad", dijo el papa. "Ellos no necesitan cosas materiales solamente; también y sobre todo necesitan que se les muestre esos valores no materiales que son el corazón espiritual de un pueblo, la memoria de un pueblo".

Los valores que necesitan ver y aprender, él dijo, son "la espiritualidad, la generosidad, la solidaridad, la perseverancia, la fraternidad (y) la alegría".

Como los pescadores que encontraron en las redes el cuerpo de la estatua de María, entonces la cabeza y entonces abundancia de peces, los cristianos necesitan estar listos para ser sorprendidos por Dios, dijo el papa. "Aun en medio de las dificultades Dios actúa y nos sorprende".

La lectura del Evangelio de la Misa fue la historia de las bodas de Caná, donde Jesús convirtió el agua en el mejor de los vinos.

"Dios siempre guarda lo mejor para nosotros, pero nos pide dejarnos sorprender por su amor, aceptar sus sorpresas", dijo el papa. "Si nos acercamos a él, si nos quedamos con él, lo que parece ser agua fría, la dificultad, el pecado, es convertido en el nuevo vino de la amistad con él".

Finalmente, el papa dijo que los cristianos deben ser personas de alegría que comparten con los demás su felicidad y confianza.

"Los cristianos son alegres, nunca son tristes", él dijo. "Los cristianos no pueden ser pesimistas. Ellos no se parecen a alguien que está en duelo constante". 

APARECIDA, Brasil (CNS) -- Cómodo en presencia de María y en un santuario que simboliza una de las experiencias más importantes como miembro del Consejo Episcopal Latinoamericano, el papa Francisco comenzó con un acto de devoción cinco días de intensa actividad.

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