Pontificado breve de gran impacto: el Beato Juan XXIII impulsó reformas

4/25/2014

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El “Buen Papa Juan” XXIII será canonizada este domingo por el Papa Francisco. (CNS photo / Catholic Press Photo)

El Monseñor Ray Mullan era un joven estudiante de teología en Sudáfrica cuando falleció el Papa Pío XII el 9 de oct. de 1958. Para este seminarista y el mundo, las semanas posteriores a ese funeral estaban llenas de anticipación en espera del nombre del sucesor.

“Nos la pasábamos arrimados cerca de la radio esperando el anuncio”, recuerda el sacerdote y párroco de la Diócesis de Fort Worth en Graham y Olney. “Entonces escuchamos (el 28 de oct.) que los cardenales habían elegido a un hombre de 76 años. Muchos pensaron que era muy mayor, pero cuando se enteraron de quién era, se dieron cuenta que era obra del Espíritu Santo”.

El nuevo papa fue el Cardenal Angelo Giuseppe Roncalli, hijo de un agricultor, que por su naturaleza gentil lo apodaban cariñosamente “Juan, el Papa Bueno”.

Considerado como uno de los papas más populares del siglo XX, el Papa Juan XXIII será canonizado el 27 de abril en la Plaza de San Pedro, junto con el Papa Juan Pablo II, quien lo beatificó en el 2000. Se espera una multitud en la ceremonia.

Debido a su avanzada edad cuando fue electo, los analistas esperaban que Juan XXIII sería un papa cuidador que mantendría el “statu quo”.

Para la sorpresa de todos, y citando la inspiración del Espíritu Santo, el nuevo papa convocó un Concilio Ecuménico, el primero en casi 100 años. A la reunión del Concilio Vaticano Segundo el 11 de oct. de 1962, asistieron 2,540 cardenales, patriarcas y obispos de todo el mundo. También se invitaron a representantes de otras denominaciones cristianas.

El Cardenal Loris Capovilla, secretario privado del Beato Juan durante su pontificado, escuchó algunos de los primeros comentarios del papa sobre lo que sería el Vaticano II.

Los cardenales y obispos le presentaron al nuevo pontífice una letanía de desafíos, comentó el Cardenal Capovilla, en las áreas de liturgia, diplomacia y educación y disciplina de los sacerdotes. “Mi escritorio está lleno de problemas, preguntas, solicitudes, esperanzas”, le dijo el Beato Juan. “Lo que se necesita es un concilio”.

Cuando el secretario se negó a comentar, el papa interpretó su silencio como desaprobación.

“Crees que soy viejo”, le dijo el Beato. “Crees que haré un lío de esta enorme tarea; que no tengo tiempo. [...] Pero así no es como se piensa con fe. [...] Si es posible comenzar con una comisión preparatoria, eso sería un gran mérito. Si fallecemos, otros llegarán. El solo comenzar es un gran honor”. Aunque moriría antes de que finalizara el concilio en diciembre de 1965, su labor la continuó su sucesor, el Papa Pablo VI.

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El Beato Juan XXIII aparece en los jardines del Vaticano con la cúpula de la Basílica de San Pedro en el trasfondo en esta foto sin fecha. (Foto de CNS / Catholic Press Photo)

Después de la clausura de la sesión inicial en 1962, estableció un comité para dirigir las actividades del concilio durante el receso de nueve meses. Las sesiones posteriores produjeron documentos para las funciones de los obispos y sobre formación sacerdotal, vida religiosa, educación cristiana, el laicado y el diálogo interreligioso.

En la liturgia ocurrió un profundo cambio, como cuando la Misa se comenzó a celebrar en lengua vernácula. Se llamó a los feligreses a participar activamente en la Misa que ahora incorporaba costumbres y tradiciones de culturas nativas, y se restableció el diaconado permanente.

Produjo varias encíclicas históricas, como Mater et Magistra sobre la doctrina social cristiana y Pacem in Terris, emitida en 1963 en plena Guerra Fría, sobre la necesidad de paz y justicia mundial.

Estableció una Comisión Pontificia para la Revisión del Código de Derecho Canónico, que culminó en la publicación del nuevo código en 1983. Internacionalizó el Colegio de Cardenales y beatificó a Elizabeth Ann Seton, la primera santa estadounidense.

El Beato Juan llevó su estilo humilde, aunque carismático y personal, al papado. Le dio mucha importancia a su crianza modesta en un pueblo a 25 millas al noreste de Milán, cuando dijo: “Vengo del campo, de la pobreza”, que describió como una “pobreza feliz y bendecida, no maldecida ni sufrida”.

Nacido en Sotto il Monte, Italia, en 1881, Angelo Giuseppe Roncalli, uno de 13 hijos de una familia de aparceros, ingresó al seminario menor a los 11 años y fue enviado a Roma a estudiar a los 19 años.

En 1904 fue ordenado sacerdote y, después de varios años como secretario del obispo de Bergamo, fue llamado al Vaticano. En 1925 comenzó como diplomático del Vaticano, primero en Bulgaria y luego en Grecia, Turquía y Francia. Se le nombró cardenal y patriarca de Venecia en 1953. Murió de cáncer el 3 de junio de 1963.

El Mons. Mullan describe a los papas de su vida como “hombres buenos y santos”. Espera levantarse temprano el 27 de abril para ver la canonización de dos de ellos por televisión.

“Somos sumamente bendecidos en la Iglesia ya que nuestros papas han sido hombres de gran carácter, personalidad y santidad”, agregó.

Recopilado de informes de Joan Kurkowski-Gillen, corresponsal de NTC, y de Catholic News Service.

John-23-Portrait-BUTTON.jpgEl Monseñor Ray Mullan era un joven estudiante de teología en Sudáfrica cuando falleció el Papa Pío XII el 9 de oct. de 1958. Para este seminarista y el mundo, las semanas posteriores a ese funeral estaban llenas de anticipación en espera del nombre del sucesor.

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