‘Hágase tu voluntad’: Siempre confiando en la voluntad de Dios, el Mons. Berg será obispo de Pueblo

Por Kathy Cribari Hamer

Corresponsal

2/21/2014

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Foto por Donna Ryckaert / NTC

Aquellos que fueron testigos de la ordenación sacerdotal de Stephen Berg, el 15 de mayo del 1999, recuerdan la tierna atmósfera familiar que se hizo presente en la iglesia.

El nuevo sacerdote en ese momento recordó la ceremonia como habiendo sido “solemne, elegante y llena de gracia”; sin embargo, para la mayoría de los observadores, el cálido espíritu de la liturgia superó la majestuosidad característica de las ordenaciones.

Notablemente, un grupo ecléctico de personas comunes y corrientes llenaron las bancas de la Catedral de San Patricio en Fort Worth; uno de ellos, claramente ataviado con mahones, más tarde se puso en fila para abrazar al joven sacerdote y, a continuación, se arrodilló ante él, pidiéndole su bendición.

Un grupo de tres hermanos, y siete hermanas con sus cónyuges, se limpiaban las lágrimas de sus ojos al arrodillarse durante la liturgia, y una procesión de sobrinas y sobrinos trajo las ofrendas más allá del altar, hasta la silla del obispo. Se las presentaron al celebrante que, no por casualidad, era su tío materno, el Obispo Joseph Charron.

“Fue como si se me hubiera detenido el corazón por un momento”, dijo el Padre Berg después.

Este año, ese mismo sacerdote se convierte en el quinto obispo de Pueblo, Colorado, y la retrospectiva de su primera ordenación prevé la clase de persona que es y el cuidadoso pastor que promete ser para la Diócesis de Pueblo.

El Arzobispo Samuel Aquila, metropolitano de la Provincia de Denver, estará presidiendo la ordenación del Obispo electo Berg el próximo 27 de febrero; consagrando con él estarán el Obispo de Colorado Springs, Michael Sheridan, y el tío de Berg — el Obispo Joseph Charron, Obispo Emérito de Des Moines.

El anuncio del nombramiento del Obispo electo Berg llegó el pasado 15 de enero.“Mi familia estaba eufórica”, dijo: “Yo no había sido capaz de decirle a ellos, por supuesto, hasta que llegara el anuncio oficial. Todos mis hermanos han sido mis partidarios, pasando por un montón de cosas: la preparación para el cambio, la búsqueda de las cartas de apoyo que compartimos con los demás en los últimos años – están muy felices.

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El Monseñor Berg recibe su ordenación sacerdotal por su tío, el entonces Obispo Joseph Charron de la Diócesis de Des Moines, Iowa. (NTC Archives)

“A todos nos sorprendió”, dijo el obispo electo. “Yo se lo dije a mi tío, el Obispo Charron. Él es mi director espiritual, así que compartí la noticia con él. No pareció sorprendido, y dijo que yo sería un buen obispo, que había hecho un buen trabajo para Fort Worth.”

“Mi mamá está silenciosamente feliz por esto. Echamos de menos a papá — que murió hace cinco años. Por supuesto papá está muy consciente de esto, pero nos gustaría que él estuviera aquí con nosotros en este momento. Mamá está muy bien. Con 89 años ella está muy conectada a todos sus hijos y nietos. Mis 27 sobrinos y sobrinas están muy contentos. He oficiado siete de sus bodas — bodas católicas — y, por supuesto, ahora soy un obispo”, se sonrió.

“El hermano menor de mi madre fue un obispo y ahora su hijo mayor es un obispo”, agregó. “Ella conoce no sólo la alegría del oficio, sino también que puede ser a veces un camino difícil. Mamá es realista acerca de esto, pero ella está muy emocionada.

El obispo electo Berg fue nombrado vicario general de la Diócesis de Fort Worth en el 2008, moderador de la curia en 2010, y administrador diocesano en 2012, cuando el Obispo Kevin Vann fue nombrado obispo de la Diócesis de Orange, California.

Así, el año pasado, “Cuando me notificaron que Michael Olson sería Obispo aquí, ¡yo estaba tan feliz por eso! Sabía que Michael conocía nuestra diócesis, y también de su capacidad, su generosidad, competencia y liderazgo en el plano real.

“Cuando regresé a casa para celebrar la Acción de Gracias con mi madre y mi familia, yo estaba realmente aliviado de los 12 meses anteriores”, explicó. “Estaba eufórico, y conectado.”

Fue un par de semanas más tarde, el lunes por la mañana, cuando Monseñor Berg recibió la llamada telefónica. Dijo el Nuncio Apostólico: ‘Tengo una comunicación importante para compartir con usted de la Santa Sede. Nuestro Santo Padre, el Papa Francisco, lo ha nombrado Obispo de Pueblo’”.

“Bueno, todavía estoy tratando de comprender todo esto, pensando: ‘¿De verdad sabe él con quién está hablando?’ Yo no sabía cómo conectar esto”, dijo. “Pero yo creo que hay que empezar, en cierto sentido, a aceptarlo — ¡y por supuesto que acepté!”

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El Monseñor Berg charla con los adolescentes de la Parroquia San Guillermo en Montague, donde solía servir como pastor, en esta foto de archivo tomada en el 2013. (Foto por Juan Guajardo / NTC Archives)

El nuevo obispo electo dijo que inmediatamentesintió una gran paz.

“Dios estaba detrás de esto, y por supuesto el Papa Francisco, quien de alguna manera me escogió. Este es el Espíritu Santo. Uno tiene que aprender una metodología diferente, en cierto sentido, pero a la vez tiene que seguir siendo quien es, y simplemente dejar que el Espíritu crezca, en el interior. Así ha sido el proceso de mi reacción”.

Otra reacción inmediata que tuvo a la llamada del nuncio fue que, de alguna manera, iba a un lugar que se ajustaba a su persona — había vivido en Colorado antes, como estudiante en la Universidad de Colorado, y tenía experiencia en el ministerio rural, que lo ayudó a prepararse para dirigir una diócesis rural.

Desde el 2002 al 2008, el entonces Padre Berg era pastor de cuatro parroquias rurales del Norte de Texas: Santa María en Henrietta, San Jerónimo en Bowie, San Guillermo en Montague, y San José en Nocona. Tras el anuncio de su nombramiento, volvió a visitar todas las parroquias, para despedirse. “Fue muy significativo para mí verlas de nuevo”, dijo, “porque ese fue uno de los momentos más felices de mi vida. Yo respondí y aprendí del ministerio rural. Así que parte de todo esto parece encajar”.

El Obispo electo Berg dijo que la parte más difícil de aceptar del nuevo nombramiento es que se aleja de la gente de Texas.

“Yo elegí vivir aquí, hace 30 años, y volví a ser sacerdote aquí, debido a la gente”, dijo. “Hay algo único acerca de los tejanos”.

“Pero me encanta el sur de Colorado”, dice el hombre de 62 años de edad, obispo electo.

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El Obispo Michael Sheridan (a la izquierda) del Diócesis de Colorado Springs y el administrator apostólico del Diócesis de Pueblo, introduce el Monseñor Stephen Berg como nuevo obispo del Pueblo durante una conferencia de prensa el 15 de enero. (Foto cortesía del Diócesis de Pueblo)

“Me encanta la altitud”, dijo el futuro obispo. “Usted puede ver las estrellas por la noche. Creo que es una tierra hermosa, con gente hermosa”.

Respecto a los nombramientos de obispos, tanto para Fort Worth y Pueblo, dijo el Obispo electo de Berg, “Tenemos a alguien aquí en Fort Worth, Michael Olson, que conoce la diócesis, y es un hombre excepcionalmente bueno. Él tiene la energía que necesita para guiar una diócesis de este tamaño.”

“De la misma manera que Fort Worth le queda bien, creo, más bien ruego, que Pueblo me quede bien. Fort Worth tiene un obispo maravilloso — el mejor — y me dieron un gran lugar también.”

Con humildad, dijo el obispo electo Berg, “La gente es muy amable, con lo que están diciendo de mí en este momento, y yo realmente aprecio eso. Escucho, y sé que tengo que oír — es parte de la transformación que Dios tiene reservada para mí; y hay algo de crecimiento, ya sabes.”

“Creo que la única cosa que puedo decir es que yo acepto esto, pero no es algo que yo he logrado. Fue el Espíritu Santo — es la única manera que tiene sentido.”

“El lema episcopal que he elegido para mi ordenación es: “Hágase tu voluntad.” Es una lección que se repite en el evangelio: la narración de Lucas, la respuesta de María a Dios, y luego, por supuesto, Jesús nos lo enseña en la oración del Señor”, concluyó el obispo electo Berg. “Creo que, en un nivel muy básico, el lema dice para mí lo que yo espero de mi episcopado, y lo que deseo para mi futura grey de la Diócesis de Pueblo.”

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El Obispo Stephen Berg, sacerdote de Fort Worth, ordenado e instalado como obispo de Pueblo, Colo.

Bp-Berg---Bp-Charron-laying-hands-BUTTON.jpgEn presencia de su madre, nueve hermanos, un tío y el Obispo Emérito Joseph L. Charron de Des Moines, Stephen J. Berg fue ordenado el quinto obispo de la Diócesis de Pueblo, Colorado, durante una Misa el 27 de febrero en la que se celebró la fe y la familia. La multitud que llenó los 1,600 asientos del Memorial hall de Pueblo incluyó un gran contingente de la Diócesis de Fort Worth, donde el nuevo obispo recibió las órdenes sacerdotales en 1999, y sirvió como párroco y administrador diocesano hasta la ordenación del nuevo obispo de Forth Worth, Michael F. Olson, el 29 de enero. El 15 de enero, el Papa Francisco designó al nativo de Miles City, Montana, como obispo de la Diócesis de Pueblo.

Bp-elect-Berg-Portrait-BUTTON.jpgAquellos que fueron testigos de la ordenación sacerdotal de Stephen Berg, el 15 de mayo del 1999, recuerdan la tierna atmósfera familiar que se hizo presente en la iglesia. El nuevo sacerdote en ese momento recordó la ceremonia como habiendo sido “solemne, elegante y llena de gracia”; sin embargo, para la mayoría de los observadores, el cálido espíritu de la liturgia superó la majestuosidad característica de las ordenaciones.

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