El propósito de canonizar juntos a los Papas Juan XXIII y Juan Pablo II

Por el Padre Carmelo Mele, OP

North Texas Catholic

4/24/2014

El papel más importante que lleva el Papa tiene que ver con la unidad. Sobre todo el Papa tiene que mantener la Iglesia unida en la verdad y en el amor. Desde sus primeras palabras desde el balcón donde fue elegido, el Papa Francisco ha tenido que luchar por la unidad como el entrenador de un equipo de fútbol con once superestrellas.

Viajó a Río de Janeiro el verano pasado para que los jóvenes sintieran la solicitud de la jerarquía. Hace poco cuando pidió oraciones de los evangelistas, buscaba la reunificación de los hermanos separados de la Iglesia Católica. En abril el Papa Francisco va a presidir otro evento con significado unificador.

Por los últimos 50 años ha surgido una fractura palpable entre las personas más involucradas en la Iglesia. Algunos, que se consideran como liberales, quieren ver cambios en muchos asuntos eclesiásticos. Los mayores de este campo recuerdan los tiempos ante-Vaticano II cuando los católicos eran enseñados a rechazar a los protestantes en prácticamente todos los aspectos.

Por ejemplos, se prohibía rezar en un templo no católico y si una católica quería casarse con un protestante, el matrimonio tenía que tener lugar en la rectoría para evitar un escándalo. Los liberalesfueron entusiasmados con los resultados del Concilio Vaticano II como lo llamó el Papa Juan XXIII. Según este Papa, la Iglesia necesitaba abrir las ventanas de la Iglesia para admitir aire fresco. Al 27 de abril, el Papa Francisco va a canonizar a su predecesor Juan XXIII como santo.

Por supuesto, el Papa Juan XXIII no será el único santo canonizado ese día. Junto con él, el Papa Francisco canonizará al Papa Juan Pablo II. Porque los cambios de los años siguientes al Concilio Vaticano se hicieron desmesurados, el Papa Juan Pablo II tuvo que ponerles un alto. Por eso, recibieron los aplausos de los conservadores en la Iglesia. Sin embargo, no se probó como santo simplemente por eso.

El Papa Juan Pablo mostró al mundo entero que la búsqueda para Dios se lleva en cada aspecto de la vida humana. Se recuerda particularmente por su energía incansable, sus gestos ilustrativos y su oración profunda. Me ganó a mí para siempre cuando vino a California en el medio de la controversia sobre la propagación de SIDA. A pesar de la incertidumbre sobre la dispersión del virus VIH por los líquidos de la boca, el Papa abrazó cariñosamente a una víctima de la enfermedad temida.

Ciertamente el Papa Francisco tenía más en cuenta que vivían en la misma época cuando decidió canonizar a los dos predecesores suyos al mismo tiempo. No, está canonizando a los dos a la vez para reparar la división entre los liberales y los conservadores que siguen sospechosos de uno y otro.

Este acto tiene todo el significado que tuvo el matrimonio de la Reina Isabel de Castilla y el Rey Fernando de Aragón para unificar a España en el siglo XV. Ambos, el Papa Juan XXIII y el Papa Juan Pablo II servían al Pueblo de Dios fiel e inteligentemente.

Los dos se dedicaron a preservar las tradiciones de la Iglesia pero no como tumbas del pasado sino como escalones que nos llevan a Dios. Y los dos pusieron sus caras al futuro atrevidamente buscando nuevos métodos para contar al mundo de la historia de Jesucristo.

Dicen algunos que particularmente el Papa Juan Pablo II mereció un día aparte para celebrar su canonización. Ciertamente Juan Pablo II fue un personaje único en nuestros tiempos y con mucha razón algunos le llaman "Juan Pablo Magno". Pero el Papa Francisco reconoce un propósito más grande que la gloria personal con el nombramiento de santos.

Tanto su tarea como ocupante de la Sede de San Pedro como su inclinación como discípulo de Cristo lo conducen a envolver a todos en el abrazo de la fraternidad. Traer ambos a los liberales y a los conservadores a Roma para celebrar la ceremonia de santificación de su propio héroe le parece como modo digno de cumplir este objetivo.

Fr.-Carmen-Headshot-2-BUTTON.jpgEl papel más importante que lleva el Papa tiene que ver con la unidad. Sobre todo el Papa tiene que mantener la Iglesia unida en la verdad y en el amor. Desde sus primeras palabras desde el balcón donde fue elegido, el Papa Francisco ha tenido que luchar por la unidad como el entrenador de un equipo de fútbol con once superestrellas.

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