Año de la fe

Obispo Kevin W. Vann

North Texas Catholic

11/6/2012

Es con gran alegría que me uno al Papa Benedicto XVI celebrando la llegada del Año de la fe. El año comienza con la celebración del 50th aniversario del Concilio Vaticano II y el 20th aniversario de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica, aprobado y difundido por el beato Papa Juan Pablo II. Unámonos en oración para que este año pueda ser una verdadera bendición y un tiempo para profundizar en el amor y la fe de Jesucristo y la Iglesia.

La visión del Papa para este año se esboza claramente en su carta apostólica Porta Fidei o Puerta de la fe. El título del documento es una imagen que viene de Hechos 14:27. Allí leemos: “Y habiendo llegado y reunido todos en la iglesia, informaron lo que Dios había hecho con ellos, y que Él había abierto la puerta de la fe a los gentiles”.

El Papa explica: “‘La puerta de la fe’ (cf. Hch 14, 27), que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros” (PF 1). La fe es un don y algo que ejercemos en nuestras vidas. Es algo que viene de Dios y nos lo revela como el objeto de nuestra fe.

Este año nos ofrece la oportunidad de reflexionar sobre nuestra fe y profundizar nuestro compromiso con Cristo, como individuos y como miembros de la Iglesia. Hacemos esto para que podamos ser mejores testigos de Cristo en el mundo. Aquellos de nosotros que somos cristianos comprometidos conocemos la paz y la alegría que una vida  dedicada a Cristo nos puede dar. La vida no está exenta de problemas y sufrimientos, pero con la fe en Cristo y el apoyo de la Iglesia, todas las cosas son posibles. 

El Año de la fe nos da la oportunidad de traer esta paz y alegría al mundo, donde se siente cada vez más la  necesidad de Jesucristo y de la Iglesia. La Iglesia no es simplemente una estructura organizativa, sino en verdad es el Cuerpo de Cristo—una comunión viva de Cristo como la Cabeza y nosotros como sus miembros. Por lo tanto, cuando traemos a Cristo al mundo como miembros de la Iglesia, no lo hacemos como una solución sistemática a los problemas del mundo, sino como un encuentro con el Dios vivo, Jesucristo, quien vino a liberarnos de nuestros pecados y a conducirnos hacia Él. 

Uno de los significados de la palabra “creencia” es “lo que se valora profundamente”. En este año, vamos a volver a examinar nuestra fe para ver si realmente la mantenemos como algo precioso. Como una planta, nuestra fe debe ser alimentada. Vamos a utilizar este año para difundir lo que hemos recibido.

Si bien habrá muchas actividades en nuestras parroquias, nuestra diócesis y en toda la Iglesia durante este año, tengo tres refuerzos para nuestra celebración en la Diócesis de Fort Worth que me gustaría compartir con ustedes:

1. Lean las Sagradas Escrituras,
2. Lean el Catecismo de la Iglesia Católica, y
3. Asistan a Misa todos los domingos y días de precepto.

En primer lugar, San Jerónimo es citado a menudo diciendo que la ignorancia de las Escrituras es ignorancia de Cristo. La Sagrada Escritura es la Palabra viva de Cristo. En efecto, el Concilio Vaticano II en el documento Dei Verbum enseña que “los libros de la Escritura — firmemente, con fidelidad y sin error— nos enseñan la verdad que Dios, por el bien de nuestra salvación, quiso ver confiada a las Sagradas Escrituras” (DV 11 ). Comenzando con el Evangelio de Mateo, hagan el compromiso de leer un capítulo por día. Se sorprenderán de cuánto aprenderán en un año, y cómo van a llegar a conocer a Cristo y a la Iglesia a través de la Biblia.

A continuación, el Catecismo de la Iglesia Católica ofrece una hermosa síntesis de la fe. En sus páginas nos encontramos con la Sagrada Escritura, el testimonio de los santos, la sabiduría de los consejos y respuestas reales a los problemas de la vida. Cito al Papa Benedicto XVI en detalle: 

[En el Catecismo] Precisamente en este  horizonte, el Año de la fe deberá expresar un compromiso unánime para redescubrir y estudiar los contenidos fundamentales de la fe, sintetizados sistemática y orgánicamente en el Catecismo de la Iglesia Católica. En efecto, en él se pone de manifiesto la riqueza de la enseñanza que la Iglesia ha recibido, custodiado y ofrecido en sus dos mil años de historia. Desde la Sagrada Escritura a los Padres de la Iglesia, de los Maestros de teología a los Santos de todos los siglos, el Catecismo ofrece una memoria permanente de los diferentes modos en que la Iglesia ha  meditado sobre la fe y ha progresado en la doctrina, para dar certeza a los creyentes en su vida de fe.

En su misma estructura, el Catecismo de la Iglesia Católica presenta el desarrollo de la fe hasta abordar los grandes temas de la vida cotidiana. A través de sus páginas se descubre que todo lo que se presenta no es una teoría, sino el encuentro con una Persona que vive en la Iglesia. A la profesión de fe, de hecho, sigue la explicación de la vida sacramental, en la que Cristo está presente y actúa, y continúa la construcción de su Iglesia. Sin la liturgia y los sacramentos, la profesión de fe no tendría eficacia, pues carecería de la gracia que sostiene el testimonio de los cristianos. Del mismo modo, la enseñanza del Catecismo sobre la vida moral adquiere su pleno sentido cuando se pone en relación con la fe, la liturgia y la oración (PF11). Por último, pido que tomen en serio su obligación de asistir a misa todos los domingos y días de obligación. No vivimos nuestra vida de fe de manera aislada. La  celebración de la Misa es la fuente y cumbre de nuestra vida cristiana. Es la fuente de donde sacamos nuestra fuerza y el punto final al cual ofrecemos nuestras vidas. No olvidemos nunca que en la Misa nos unimos a los católicos de todas las edades en ofrecernos a Cristo. 

Oro para que Dios los bendiga abundantemente en este Año de la fe. Voy a comenzar el año en Fort Worth, pero terminaré en Orange, California. Dondequiera que estemos, somos parte de la única fe, unidos en un solo bautismo, realizado en un solo cuerpo en Cristo. Tengan la seguridad de mis oraciones, y que podamos llevar a Cristo al mundo con una gran fe, esperanza y amor. 

El Año de la fe es una oportunidad para que todos los católicos —tú y yo — experimentemos una conversión, convirtiéndonos nuevamente a Jesús para entrar en una relación más profunda con Él.

Sinceramente suyo en Cristo

Es con gran alegría que me uno al Papa Benedicto XVI celebrando la llegada del Año de la fe. El año comienza con la celebración del 50th aniversario del Concilio Vaticano II y el 20th aniversario de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica,Vaprobado y difundido por el beato Papa Juan Pablo II.

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