Encuentros edifican lazos entre el pueblo de Cuba, aquellos que viven en el extranjero

Por Ana Rodríguez-Soto

Catholic News Service

8/20/2013

ST. AUGUSTINE, Florida (CNS) -- Hace quince años que un pequeño grupo de obispos y sacerdotes cubanos, de ambos lados del Estrecho de Florida, comenzaron a discutir maneras de fortalecer los lazos que los unen, lo cual llevó a la realización anual de encuentros.

Según el obispo Arturo González de Santa Clara, Cuba, director del comité de los obispos cubanos sobre migración y relaciones con los cubanos que viven fuera de la isla, el propósito del un encuentro es afirmar que "la iglesia es iglesia y nada más".

"Estas conversaciones son muy fructíferas", dijo el obispo González. "Ellos (los exiliados cubanos) no se fueron para olvidar".

Las reuniones de este año fueron en St. Augustine del 31 de julio al 3 de agosto con el anfitrión siendo el obispo Felipe J. Estévez, primer obispo de la Diócesis de St. Augustine nativo de Cuba. Otros dos obispos nativos cubanos que trabajan en Estados Unidos -- el obispo auxiliar Octavio Cisneros de Brooklyn, Nueva York, y el obispo auxiliar Nelson J. Pérez de Rockville Centre, Nueva York -- asistieron, junto con sacerdotes y religiosos de Cuba y laicos.

"Durante más de medio siglo los cubanos han soportado mucho, esperando pacientemente una Cuba democrática", dijo el obispo Estévez. "Estos esfuerzos (de los encuentros) para promover el entendimiento mutuo y un mejor conocimiento de su situación son muy necesarios. En cierto modo es la sociedad civil encontrando un lazo entre el pueblo de Cuba y los que viven en el extranjero".

Los temas discutidos en St. Augustine incluyeron:

-- Un llamado a la renovación espiritual y social.

-- Una presentación por el obispo Estévez sobre la vida de padre Félix Varela, candidato a santidad, como "símbolo eterno de la nación". Padre Varela, quien ha sido declarado venerable, era un sacerdote nativo cubano que se crio en St. Augustine y ministró en lo que hoy es la catedral basílica St. Augustine.

-- Un recuento histórico del 500mo aniversario de la fundación de St. Augustine.

-- El estado actual de asuntos en el mundo, Cuba y Estados Unidos, presentado por clérigos y laicos de ambos países.

-- "Restaurando la ética del pueblo cubano", presentado por monseñor Ramón Suárez Polcari, canciller de la Arquidiócesis de La Habana.

Los participantes también escucharon a Matthew Iglesias, de 16 años de edad de Jacksonville, quien habló acerca de sus experiencias como voluntario en el campamento I am Special, campamento diocesano de St. Augustine para niños y adultos jóvenes con incapacidades.

Antonio Fernández, ministro laico de la parroquia Our Lady of Guadalupe en Doral, dijo que los encuentros son un medio importante para entender las pruebas y tribulaciones que enfrenta el pueblo cubano, así como los que están fuera de Cuba.

"Venimos a entender tanto sus problemas como nuestros problemas", dijo Fernández. "Y más que entender es saber que somos un solo pueblo a lo largo de dos orillas. Ellos tienen sus problemas y nosotros tenemos los nuestros. Y esto no es una utopía".

Fernández añadió que para los exiliados como él, quien salió de Cuba en la década de 1960 y no regresó hasta hace poco, las conversaciones también reajustan su "opinión fija" de la vida en Cuba.

"La sociedad es dinámica", él dijo. "La Cuba que yo conocía en la década de 1960 verdaderamente no existe. Esta ha evolucionado y ha sufrido cambios y tuvo que vivir nuevas experiencias. Dejé una iglesia en las catacumbas, destruida".

"Los sacerdotes, 132 de ellos, habían sido puestos en un barco (y expulsados)", explicó Fernández. "La mayoría de los religiosos, que enseñaban en escuelas, sus órdenes los sacaron porque una vez que las escuelas cerraron ¿qué habían de hacer? La iglesia que dejé era una iglesia sufriente. Y ahora regreso más de 50 años más tarde y encuentro una iglesia que es pobre, muy pobre, pero muy activa, con dinamismo y experiencia, una vida que envidio".

"No ha sido fácil", dijo Rita Petrirena, delegada de Cuba a la reunión de los obispos latinoamericanos en Brasil, así como a dos sínodos en Roma. Ella hizo una presentación sobre los últimos 30 años de la iglesia de Cuba.

Ella dijo que en un momento había 200 sacerdotes para 10 millones de habitantes.

"Hemos sido pocos, hemos tenido muchas dificultades", dijo Petrirena. "Pero a su vez la gracia de Dios nunca ha faltado", ella dijo, añadiendo que en 1979 la iglesia cubana comenzó a pasar de ser "testigo silenciosa a la evangelización".

Hubo un momento, dijo monseñor Arnaldo Aldama, de la Diócesis de Holguín, Cuba, cuando la Iglesia Católica "vivía solamente en la Eucaristía, en la palabra, en el culto". Pero nunca se olvidó de servir a "los demás”.

"La iglesia vive para servirle a aquellos que están fuera, para llevarles la fe, para llevarles amor", dijo monseñor Aldama. "Por lo tanto, la iglesia es profética y no vive de acuerdo con lo que otros le permitan hacer". 

ST. AUGUSTINE, Florida (CNS) -- Hace quince años que un pequeño grupo de obispos y sacerdotes cubanos, de ambos lados del Estrecho de Florida, comenzaron a discutir maneras de fortalecer los lazos que los unen, lo cual llevó a la realización anual de encuentros.

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