De costa italiana a desierto estadounidense, líderes se expresan a favor de migrantes

Por Patricia Zapor

Catholic News Service

7/17/2013

La artista Deborah McCullough se para cerca de una porción de su obra el 19 de junio en el centro St. Thomas More Catholic Newman de la universidad de Arizona en Tucson. La obra de arte muestra el número y los nombres de los cuerpos encontrados en el desierto durante el curso de un año. (Foto CNS/Gary O'Brien)
La artista Deborah McCullough se para cerca de una porción de su obra el 19 de junio en el centro St. Thomas More Catholic Newman de la universidad de Arizona en Tucson. La obra de arte muestra el número y los nombres de los cuerpos encontrados en el desierto durante el curso de un año. (Foto CNS/Gary O'Brien)

WASHINGTON (CNS) -- Según la presión para aprobar un proyecto legislativo de reforma de inmigración pasó a la Cámara de Representantes en julio, las voces que están hablando abiertamente a favor de un trato más humano de los migrantes incluyeron la del papa Francisco y la del expresidente George W. Bush.

Veintenas de defensores de la reforma abarcadora de inmigración enjambraron Capitol Hill día tras día, visitando oficinas del congreso y coordinando eventos tales como una ceremonia de naturalización simulada para aspirantes a ciudadanos que actualmente se encuentran en un limbo de migración.

El presidente Barack Obama se reunió con el grupo hispano del congreso un día y el siguiente con dos senadores, John McCain, republicano de Arizona, y Charles Schumer, demócrata de Nueva York. En ambas ocasiones la conversación fue primordialmente sobre la reforma de inmigración, la cual Obama ha hecho una alta prioridad.

Mientras tanto, una reunión a puerta cerrada de un grupo de republicanos el 10 de julio enfatizó cómo el camino hacia un proyecto legislativo abarcador tiene demasiados intereses políticos opuestos.

Los republicanos de la cámara ofrecieron a los reporteros una variedad de versiones de lo que obtuvieron de la sesión.

El portavoz de la cámara John Boehner, de Ohio, dijo que la mayoría del grupo de miembros de su partido está de acuerdo que ellos necesitan abordar la inmigración, pero que prefieren hacerlo pieza por pieza, enfocándose primero en las medidas de aplicación de ley en vez de atender el proyecto legislativo abarcador que el senado aprobó. Otros republicanos dijeron que aunque quieren que la aplicación de ley sea primera, ellos podrían aceptar la legalización y la vía hacia la ciudadanía.

Aun otros, como el representante Steve King de Iowa, se estaban adhiriendo a la noción de que cualquier vía hacia la legalización, hasta para las personas traídas cuando niños que no tienen vínculos con otro país, destruiría "el imperio de la ley", como lo informó The New York Times. El Times dijo que King reconoció que el apoyo a su punto durante la sesión del liderato fue más débil que lo que ha sido en el pasado.

Los que apoyan la reforma abarcadora, incluyendo la Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos, una coalición de evangélicos y otros grupos religiosos, argumentan que cada parte funcionará solamente atendiendo todas las piezas de la inmigración: aplicación de ley en la frontera, legalización, correcciones en el proceso de traer trabajadores y sus familiares y cambios en los requisitos para verificar de estado de inmigración de empleados.

Mientras tanto, Bush, en una rara aparición pública en la que hace referencia a políticas públicas, durante una ceremonia de naturalización instó al congreso a tomar un enfoque amplio de la reforma. Como presidente él abogó por una reforma abarcadora.

En junio el senado votó 68 a 32 a favor de un proyecto legislativo que incluye miles de millones de dólares para nuevos costos de seguridad fronteriza y abordar una amplia gama de problemas en los sistemas actuales, incluyendo la inmigración familiar, varios tipos de visas laborales y el estado legalizado para personas que fueron traídas a Estados Unidos cuando eran niños. Este incluye una vía de 13 años hacia la ciudadanía para muchos de los aproximadamente 11 millones de inmigrantes que carecen de permiso para estar en el país. A ellos se les requeriría hablar inglés, pagar multas e impuestos adeudados y satisfacer otros marcadores.

Boehner y King, ambos católicos, están entre los miembros de la cámara que son objetivos de una campaña programada para la semana del 15 de julio. Docenas de presidentes de universidades católicas planificaban apelar directamente a los católicos de la cámara para que extrajeran de su credo la valentía moral para apoyar la reforma de base amplia.

Aquellos que fundamentan sus llamados a la reforma de inmigración en las enseñanzas del cristianismo sobre los migrantes recibieron un oportuno y fotogénico impulso de parte del papa Francisco el 8 de julio mientras él visitaba Lampedusa, isla italiana donde son detenidos los inmigrantes que intentan llegar a Europa por mar. Él dijo que se motivó a hacer el viaje después que vio noticias que describían el ahogamiento de inmigrantes en el mar.

"Esos botes, en vez de ser un medio de esperanza, fueron un medio de muerte", él dijo.

Durante una homilía pronunciada desde un atril fabricado con el casco y el timón de botes, el papa dijo que escogió hacer la Misa una liturgia penitencial para "pedir perdón por nuestra indiferencia hacia tantos hermanos y hermanas" y por las maneras en que el bienestar ha "anestesiado nuestros corazones".

El papa oró por el perdón de "aquellos que con sus decisiones en el nivel global han creado situaciones que llevan a estas tragedias".

Un par de días más tarde, el arzobispo José H. Gómez de Los Ángeles comparó esos inmigrantes perdidos en el mar con los que mueren intentando comenzar una nueva vida en Estados Unidos cruzando la frontera ilegalmente.

El director del Comité Sobre Migración de los obispos estadounidenses dijo en una declaración que la reforma abarcadora de las leyes de inmigración de Estados Unidos aliviaría el sufrimiento de seres humanos, incluyendo debido a "la separación de las familias, la explotación de los trabajadores migrantes y la muerte de nuestros compañeros seres humanos en el desierto estadounidense".

El arzobispo Gómez hizo un llamado a la cámara a aprobar una reforma de migración "justa y humanitaria" añadiendo que "el sistema actual de inmigración, que causa tanto sufrimiento humano, es una mancha en el alma de nuestra nación".

Durante un instituto Social Action Summer en Tucson, Arizona, realizado unas semanas antes, empleados de parroquias, diócesis y organizaciones caritativas escucharon al padre de la Santa Cruz Daniel Groody, profesor de Teología en la universidad Notre Dame, proveer el contexto teológico de la postura eclesiástica.

Padre Groody, quien dirige el centro para espiritualidad y cultura latina en el instituto de de estudios latinos de la universidad, pasó muchos años haciendo trabajo pastoral e investigación en América Latina y en la frontera estadounidense-mexicana.

Él describió las enseñanzas eclesiásticas relacionadas con la inmigración como datando de la discusión de Santo Tomás de Aquino sobre los tipos de derechos que las personas tienen, incluyendo la necesidad de cuidar de sus familias y aquellos que son definidos en la ley civil.

El argumento expresado frecuentemente por los proponentes de la aplicación de la ley diciendo "¿qué parte de ‘ilegal’ usted no entiende?", es "un gran argumento que nada tiene que ver con la realidad", dijo padre Groody según pasaba a detallar las maneras en que los derechos dados por Dios superan justificadamente los de la sociedad civil. 

WASHINGTON (CNS) -- Según la presión para aprobar un proyecto legislativo de reforma de inmigración pasó a la Cámara de Representantes en julio, las voces que están hablando abiertamente a favor de un trato más humano de los migrantes incluyeron la del papa Francisco y la del expresidente George W. Bush.

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