El Obispo Michael Olson es ordenado e instalado como el cuarto obispo de Fort Worth

Por Joan Kurkowski-Gillen

Corresponsal

Fotos por Donna Ryckaert

2/2/2014

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El Obispo Michael Olson se encuentra sentado en la cátedra —la silla del obispo — significando que es el obispo de Fort Worth. Fue escoltado a la cátedra por el arzobispo Carlo Maria Viganò, nuncio apostólico para los Estados Unidos (a la izquierda), y el arzobispo Gustavo García-Siller de San Antonio (a la derecha).

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“Estamos en buenas manos”. Así es como la familia Consodine de Wichita Falls reaccionó a la Misa de Ordenación e instalación de Michael Fors Olson como el cuarto obispo de Fort Worth. Más de 8,500 católicos y miembros de las comunidades de todo el Norte de Texas se reunieron dentro del Fort Worth Convention Center Arena el pasado 29 de enero para presenciar uno de sus propios sacerdotes ascender al episcopado de la diócesis que está en rápido crecimiento.

“Es un sacerdote tan merecedor. No me sorprendió en absoluto que lo hicieran obispo”, dijo Evelyn Consodine, quien conoció a un joven Michael Olson cuando era seminarista asignado a la Iglesia Nuestra Señora Reina de la Paz.

Ella asistió a su ordenación sacerdotal, en junio de 1994, y años más tarde se le ve en la cena patrocinada por el Consejo 1473 de los Caballeros de Colón en la Parroquia Sagrado Corazón de Wichita Falls, al fallecido Padre Donlon a favor de las vocaciones en la Iglesia. El evento recauda fondos para la educación de los seminaristas.

El Monseñor Olson fue rector del Seminario Santísima Trinidad en Irving antes de que el Papa Francisco lo nombrara obispo de Fort Worth el pasado 19 de noviembre. La diócesis de 28 condados ha estado “sede vacante” — sin un líder — desde que el tercer obispo de Fort Worth, Kevin Vann, se convirtiera en obispo de Orange, California, en diciembre de 2012.

José y Gloria Frías llegaron temprano al centro de convenciones con la esperanza de conseguir una vista sin obstáculos de la Misa de Ordenación. Ambos son lectores en la Iglesia de San Jorge en Fort Worth.

“Estamos aquí para ver al nuevo obispo”, dijo José , luciendo una corbata con la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe. “Es un regalo de Dios para todos nosotros”.

El oleaje de feligreses, niños de las escuelas católicas, y visitantes de fuera de la ciudad que asistieron a la solemne y majestuosa ceremonia compartían ese sentimiento. Incluidos en la congregación había más de 50 familiares y amigos de la zona de Chicago, donde el obispo Olson, de 47 años, nació y asistió a la escuela.

El primo del obispo, Bill Ackermann, dijo que su primo estaba destinado para este día. El nuevo obispo viene de una gran familia, y los primos se reunían a menudo para jugar boliche o disfrutar de la compañia de todos.

“Desde el día en que Michael nació, estaba destinado para estar aquí”, dijo un familiar que estaba de visita. “Él nunca tuvo una pizca de maldad en su cuerpo. Es una buena persona con un gran sentido del humor que siempre fue especial — en una buena manera”.

Para Ronald y Janice Olson, el día de la ordenación de su hijo no pudo llegar lo suficientemente rápido.

“El tiempo ha estado malo, pero aun así llegaron”, dijo Ronald Olson, en referencia a los planes de viaje de sus invitados de Chicago. “Amigos y familiares están apoyando a Michael, y eso es tremendo”.

Sentado junto a su esposa, Janice, y sus hijas Patty, Mitzi y Liz, el dinámico papá describe al mayor de sus cuatro hijos que aún viven como una “persona del pueblo” que se preocupa por todo el mundo.

“Estamos muy, muy orgullosos de él”, agregó su madre Janice Olson. “Es una sensación maravillosa”.

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El Arzobispo Gustavo García-Siller de San Antonio impone las manos sobre el Obispo Olson, ordenándolo al episcopado.

La Misa de Ordenación comenzó con una larga e impresionante procesión litúrgica dirigida por los Caballeros de Colón, los Caballeros y Damas de San Pedro Claver, la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén, y la Orden de Malta. Mientras el coro diocesano cantaba St. Patrick’s Breastplate y otros himnos inspiradores, más de 100 seminaristas, 230 sacerdotes, 60 diáconos y 43 obispos entraron al centro de la arena, que fue convertido en lugar sagrado para la ceremonia diocesana.

Helechos, filas de hortensias azules, espuelas de caballero y azaleas de color coral, además de otras flores, se alinearon junto al elevado altar. Rosas, ingeniosamente arregladas en diversos floreros, simbolizaban la devoción del nuevo obispo hacia la Virgen de Guadalupe y a Santa Teresita de Lisieux, la Florecita.

Colgando de un monolito blanco, un gran crucifijo — obra del arquitecto Jim Bransford — sirvió como telón de fondo apropiado para el entorno sagrado. El corpus de ocho pies, tallado en madera de tilo, y una estatua de la Virgen colocada en el altar, le pertenecen a las Carmelitas descalzas de Arlington.

“Las Carmelitas no abandonan su clausura, por lo que están participando en la liturgia prestando el crucifijo y la estatua de la Virgen de su capilla”, explicó el Padre Jonathan Wallis, quien sirvió como maestro de ceremonias.

El arzobispo metropolitano de la Provincia de San Antonio, Gustavo García-Siller sirvió como consagrante principal para el Rito sagrado de la Ordenación. Los principales co-consagrantes fueron el anterior obispo de Fort Worth, el Monseñor Kevin Vann y el Arzobispo Emérito Joseph A. Fiorenza de la Arquidiócesis de Galveston- Houston. Los obispos y arzobispos que quedaron sentados en el altar también actuaron como co-consagrantes.

El Rito de Ordenación comenzó con la presentación del Obispo electo Olson y la lectura del Mandato Apostólico del Papa Francisco por el Arzobispo Carlo Maria Viganò, el Nuncio Apostólico para los Estados Unidos.

“Hoy, el Monseñor Michael Olson está a punto de ser ordenado a la plenitud del sacerdocio y solemnemente instalado como el cuarto obispo de Fort Worth”, dijo el Arzobispo Viganò antes de dirigirse al obispo electo. “A medida que fielmente enseñes, gobiernes y santifiques en nombre del único Buen Pastor, estamos seguros que vas a llevar la alegría del Evangelio, tanto a la grey confiada a tí como a la comunidad en general”.

El Monseñor García-Siller comenzó su homilía con una expresión sincera de la esperanza y la buena fortuna para la Diócesis de Fort Worth.

“En ti vemos el amor, la oración y una gran esperanza para el futuro. Michael, ¡Felicidades y congratulations!”, anunció el arzobispo, y la congregación aplaudió, manifestando su aprobación.

En declaraciones públicas, el Papa Francisco ha dicho que la Iglesia necesita líderes con corazones simples y humildes. Tomando sus palabras de la exhortación apostólica del Papa, Evangelii Gaudium, el arzobispo le recordó al obispo electo Olson que debe ser un pastor que esté cerca de su pueblo.

“Un obispo debe estar con su pueblo en tres formas: al frente de ellos, señalando el camino; entre ellos, para evitar que sean esparcidos; y detrás de ellos, asegurándose que nadie se quede atrás”, dijo.

El Monseñor García-Siller aconsejó al obispo electo a seguir el ejemplo del Buen Pastor, guiando a su rebaño con auténtica enseñanza y predicación.

“Mike, hoy Dios te envía el Espíritu Santo, para que como un obispo le prediques el Evangelio a todas las personas”, dijo. “Unidos bajo un solo pastor — Jesucristo. Santifícalos y guíalos a la salvación”.

Después de jurar su fidelidad al Evangelio y a la Iglesia, el obispo electo Olson yacía postrado ante el altar mientras se cantaba la Letanía de los Santos. Luego se arrodilló ante el Arzobispo García-Siller y los otros obispos para recibir los dones del Espíritu Santo a través de la imposición de manos y la oración de ordenación. Después de ser ungido con el santo crisma, el nuevo obispo recibió un anillo significando su fidelidad a la Iglesia, una mitra simbolizando su determinación de buscar la santidad, y un báculo. El báculo personal se asemeja a un cayado de pastor y se confiere para recordarles a los obispos de sus responsabilidades pastorales y la necesidad de velar por sus rebaños.

Al concluir el Rito de Ordenación, aplausos llenaron la arena, mientras el Obisbo Olson se sentaba en la cátedra — la silla del obispo — para marcar el inicio de su servicio a la diócesis.

Sentado en una sección especial reservada para personas con deficiencias auditivas, David Casanova no pudo contener su emoción. El feligrés de la Parroquia de Santa Elizabeth Ann Seton fue parte de una delegación elegida para conocer al nuevo obispo durante la procesión de las ofrendas.

“La diócesis ha hecho tanto por la comunidad sorda con los programas de educación y el dinero para los intérpretes. Quiero asegurarme que continúe”, dijo Casanova, que transmitió ese mensaje al obispo Olson, usando el lenguaje de señas americano interpretado por Connie Martin, coordinadora diocesana del ministerio para personas con pérdidas auditivas. “Quiero que el obispo sepa que queremos ser una parte esencial de la diócesis y apreciaremos su apoyo”.

El Sargento Bryan Guidry dijo que será difícil dirigirse a su viejo amigo de otra manera que como “Padre Michael”.

“No sólo era el sacerdote en mi iglesia”, explicó Guidry, un ex miembro de la Iglesia de San Miguel en Bedford, pero ahora participando en Altus, Oklahoma. “Visitaba nuestra casa, y tomábamos café y hablábamos de diferentes cosas. Él me casó y bautizó a dos de mis hijos”.

El piloto de la Fuerza Aérea comentó que su párroco lo acercó a Dios.

“Si alguna vez tengo una pregunta cuando alguien cuestiona mi fe, tengo una muy buena fuente de información a la que poder recurrir”, añadió.

Otro amigo, el Padre Timothy Heines, pastor de la Iglesia de San José en Richardson, fue un compañero de clase del obispo Olson en el Seminario de Santa María en Houston. Dijo que el Obispo Olson no sólo posee una tremenda sabiduría, sino que también tiene un profundo amor por el sacerdocio que es la base de su ministerio.

“Fuera de ese amor, tiene una gran dosis de humor y es capaz de llevar la alegría del Evangelio a tantas personas”, dijo. “Tiene una gran fe, y genuinamente ama a los feligreses a quienes sirve. Los habitantes de Fort Worth son muy afortunados de tener un pastor como Michael”.

Al terminar la ceremonia de tres horas, todos los presentes alcanzaron a ver el ingenio del Obispo Olson y su bondadosa personalidad. Tomando nota de la pompa de la ocasión, la multitud de sacerdotes vestidos de blanco y “todo el pueblo de Dios reunidos aquí”, el nuevo obispo se sintió tentado a preguntar: “¿Cuenta esta misa para el domingo?”

El comentario generó un estallido de risa de la multitud, seguido por un silencio súbito, cuando el obispo ofreció unas palabras en serio. Dio las gracias al Arzobispo Monseñor García-Siller por ordenarlo y a sus compañeros sacerdotes por su fraternidad.

“Y de una manera más especial, agradezco a mis padres por el don de la vida y el don de la fe”, continuó.

En su primer discurso como Obispo de Fort Worth, el prelado pidió a los fieles volver a los fundamentos del discipulado y ser seguidores — no sólo admiradores — de Jesús.

“Les pido, al comenzar este nuevo capítulo en nuestra vida, que tomemos como ejemplo, a la Santísima Madre, que realmente es la primera discípula , y que pidamos su intercesión”, dijo. “Cuando Gabriel dice, 'no tengas miedo', María solamente le responde 'sí' a Dios. Que María nos ayude a decirle sí a Cristo”.

Bp-Olson-blsg-assembly-BUTTON.jpg“Estamos en buenas manos”. Así es como la familia Consodine de Wichita Falls reaccionó a la Misa de Ordenación e instalación de Michael Fors Olson como el cuarto obispo de Fort Worth. Más de 8,500 católicos y miembros de las comunidades de todo el Norte de Texas se reunieron dentro del Fort Worth Convention Center Arena el pasado 29 de enero para presenciar uno de sus propios sacerdotes ascender al episcopado de la diócesis que está en rápido crecimiento. “Es un sacerdote tan merecedor. No me sorprendió en absoluto que lo hicieran obispo”, dijo Evelyn Consodine, quien conoció a un joven Michael Olson cuando era seminarista asignado a la Iglesia Nuestra Señora Reina de la Paz.

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