Me debo levantar y seguir el camino

Obispo Kevin W. Vann

North Texas Catholic

11/6/2012

Obispo Kevin W. VannUno de mis libros favoritos, que también es una lectura fácil, lleva por titulo ¡Levantaos! ¡Vamos!, por el Papa Juan Pablo II. Este trabajo sigue a una obra anterior titulada Don y misterio. Ambos narran, en sus propias palabras, la vida del Beato Juan Pablo II. Don y misterio trata de sus primeros años hasta su ordenación sacerdotal. ¡Levantaos! ¡Vamos! es la narración de su vida desde el momento en que fue nombrado obispo auxiliar de Cracovia hasta su elección como Obispo de Roma. El último capítulo de ¡Levantaos! ¡Vamos!, termina con las siguientes palabras:

…En otra ocasión, a los mismos tres discípulos Jesús les formuló así su invitación: Levantaos, no temáis (Mt 17, 7). El amor de Dios no impone cargas que no podamos soportar, ni nos plantea exigencias a las que no podamos enfrentarnos. A la vez que pide, Él ofrece la ayuda necesaria. Hablo de esto desde un lugar al que el amor de Cristo Salvador me ha llevado, pidiéndome salir de mi tierra para dar fruto en otro sitio con su gracia, un fruto destinado a permanecer (Jn 15, 16). Por eso, haciéndome eco de las palabras de nuestro Maestro y Señor, repito también yo a cada uno de vosotros, queridísimos hermanos en el episcopado: ¡LEVANTAOS! ¡VAMOS! VAMOS CONFIADOS EN CRISTO. Él será quien nos acompañe en el camino hasta la meta que solo Él conoce.

Estas palabras fueron muy proféticas para mí, ya que el libro anterior me fue dado por un sacerdote amigo mío cuando me enviaron aquí como coadjutor del obispo Delaney en el 2005, y fui su sucesor en su inesperada muerte. En efecto, ¡Levantaos! ¡Vamos!, fue lo que tuve que hacer para seguir al Señor a donde Él me había llamado para viajar con ustedes como el Pastor aquí en nuestra maravillosa Diócesis. Los últimos siete años han sido años de gran bendición para mí en lo personal y también en conjunto; muchas cosas se han llevado a cabo como respuesta de fe al Señor que nos llama a ser su pueblo. Le doy las gracias por su generosidad, la fe y el amor manifestado de tantas maneras.

El 7 de septiembre, las palabras del Señor mencionadas anteriormente se convirtieron en realidad para mí otra vez cuando el representante
del Santo Padre a nuestro país, el Arzobispo Vigano, me llamó para decirme que el Papa Benedicto XVI me había nombrado como el cuarto obispo de Orange, en California. Como le dije al personal del Centro de Pastoral Marywood en Orange hace dos semanas, amo mucho al pueblo del Norte de Texas, y de hecho se han convertido en mi familia. Este será ahora para mi un año de gran transición, con la muerte de mi madre, irme de aquí, y mudarme a Orange. Sin embargo, yo confío en el Señor que es el mismo que me trajo hasta aquí entre ustedes, y que ahora me pide que lo siga a la Diócesis de Orange.

A pesar de que geográficamente es muy diferente en millas cuadradas a Fort Worth (un condado de 700 millas cuadradas, contra los 28 condados de 24.000 millas cuadradas), la población católica es de aproximadamente 1,300,000 o el 40 por ciento de la población. La Diócesis de Orange tiene muchos de los mismos grupos culturales que tenemos aquí, sólo que más. Existe ahí la práctica de una fe vibrante, donde el desafío es la construcción y expansión. Y ahí está la compra reciente de la Catedral de cristal (futura Catedral de Cristo), que realmente es un “regalo de Dios”, como el obispo Brown ha señalado, y que se está rehabilitando en una catedral católica. 

Mucha gente ha estado preguntando qué va a pasar ahora en Fort Worth. Después de mi instalación, Fort Worth se convertirá en una sede vacante, o sea que la silla del obispo se quedará vacía. El nuevo administrador diocesano será elegido por un grupo de sacerdotes de alto rango dentro de la diócesis, conocido como el Colegio de consultores. El sacerdote que sea elegido entonces mantendrá las actividades diarias de la diócesis, pero sin la autoridad de un obispo. La diócesis entonces esperará a un nuevo obispo para ser asignado por el Papa Benedicto XVI. Por favor, comiencen a orar, al igual que yo, por el nuevo obispo de Fort Worth.

Con todo mi corazón, le doy las gracias por su compromiso de fe y su bondad y apoyo en los momentos de bendición y momentos de desafío. Su buena administración de tiempo, talento y tesoro está ayudando a llevar a la Diócesis de Fort Worth hacia un futuro lleno de esperanza, a medida que construimos sobre una herencia de fe y liderazgo que ha existido desde que la diócesis fue fundada en l969.

Mi instalación como obispo de Orange se llevará a cabo el 9 y el 10 de diciembre, con el rezo de vísperas — la oración de la tarde — siendo el 9 de diciembre a las 7:30 pm en el futuro arboreto de la Catedral de Cristo y la Misa de instalación el 10 de diciembre a las 2:00 pm en el UCI Bren Events Center. Por favor, oren por mí en estos tiempos de transición, como lo hago por ustedes. Sigo viviendo, con la ayuda de Dios, el lema que me vino cuando fui nombrado obispo: “Haga todo con fe y amor en Cristo Jesús”.

Dios los bendiga siempre.

Uno de mis libros favoritos, que también es una lectura fácil, lleva por titulo ¡Levantaos! ¡Vamos!, por el Papa Juan Pablo II. Este trabajo sigue a una obra anterior titulada Don y misterio.

Published