Estrellas de la santidad

Por Violeta Rocha

North Texas Catholic

6/10/2022

(I-D) San Ignacio de Loyola, San Felipe Neri and Santa Teresa de Jesús. (Ilustraciones por Raul Berzosa)

 

Este año celebramos los 400 años de la santidad de San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier, Santa Teresa de Ávila, San Felipe Neri y San Isidro Labrador, cuya ceremonia de canonización en conjunto fue presidida por el Papa Gregorio XV el 12 de marzo de 1622 en el Vaticano. Recordamos no sólo la entrega de ellos a Dios, sino que se abren oportunidades para reconocer y aplicar sus enseñanzas en nuestro diario vivir, aún en las pequeñas cosas.

“La santidad es posible”, señala Lupita Hernández, Coordinadora de Ministerio de la Preparatoria Católica Cristo Rey de Fort Worth. Tener como meta final ser santos, es “buscar agradar a Dios desde el momento que nos despertamos”, señala sobre el crecimiento espiritual que la ha llevado a atender, al menos una vez al año, a los retiros en silencio en la Casa de Retiro Jesuita de Montserrat, legado de San Ignacio. 

“San Ignacio se enfocaba en lo bueno para hacerlo mucho mejor. Eso es muy inspirador”, dijo Hernández, quien con alabanzas sirve en diferentes parroquias de la Diócesis durante Horas Santas, charlas y retiros. “La espiritualidad Ignaciana me permitió sentir a Dios con plenitud”, dijo y explicó que aprendió de San Ignacio a “buscar a Dios en todo”.

Hernández reconoce que para la comunidad hispana un retiro en silencio puede ser “retador”, pero se alegra de que “cada vez más se ve una mayor participación de los hispanos en estos retiros”.

Los Centros de Retiro Jesuitas, como la Casa de Montserrat, existen gracias a las enseñanzas de San Ignacio de Loyola, destaca el Padre Tony Rauschuber, SJ, Director de la Casa de Retiro Jesuita de Montserrat. Los ejercicios espirituales que San Ignacio escribió en la cueva de Manresa, España, son los que se enseñan y se utilizan en los retiros para crear “un tiempo de oración, Eucaristía y silencio con Dios”. La duración de los retiros varía desde tres hasta 30 días. En los Estados Unidos hay más de 25 casas de retiro jesuitas, y la de Lake Dallas, en los límites de la Diócesis de Fort Worth, es la única en Texas, lugar en que se imparten anualmente cuatro retiros en español al año.

“San Ignacio de Loyala fue persona de oración y es el fundador de los Jesuitas, que es la orden religiosa más grande del mundo en la actualidad”, explica el Padre Rauschuber. 

Paola Quintero-Araújo, Directora del Instituto Junípero Serra, señaló que lo mejor que podemos desear no es el éxito profesional ni la gloria de este mundo, sino la gloria de la vida eterna, “porque una vez ganemos el cielo, todo lo demás es pasajero”, apuntó inspirada en su devoción a San Ignacio de Loyola. 

Mientras se recuperaba de una grave lesión a su pierna, San Ignacio experimentó una curación milagrosa que atribuyó a la intercesión de San Pedro Apóstol. (Ilustracion por Raul Berzosa)
Mientras se recuperaba de una grave lesión a su pierna, San Ignacio experimentó una curación milagrosa que atribuyó a la intercesión de San Pedro Apóstol. (Ilustracion por Raul Berzosa)

Tras profundizar en sus enseñanzas, y vivir los ejercicios espirituales de San Ignacio por 30 días, Quintero-Araújo aplica y valora diariamente el examen Ignaciano, que es “hacer consciencia de la presencia de Dios durante el día para identificar las oportunidades que se perdieron de verle, ofrecerle las dificultades que lo impidieron y para ser mejor al siguiente día”, explicó Quintero-Araújo. 

San Ignacio “nos enseña que todo lo debemos hacer es para la mayor gloria de Dios. Hay que reconocer “la presencia de Dios en tu vida y entregar tu vida a Él”, describió Quintero-Araújo, egresada de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, Colombia, que es una Universidad Jesuita. 

Al ser contemporáneos, “importantes conexiones” existieron entre San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier, San Felipe Neri y Santa Teresa de Ávila, apuntó el Padre Joe Tetlow, S.J., que está también en la Casa de Montserrat. 

San Francisco Javier, que perteneció a “La Compañía de Jesús” (como también se conoce a la Orden de los Jesuitas) escribió un gran número de cartas que envió a San Ignacio durante sus largas misiones a Portugal, India, Marruecos y Japón. Estas cartas fueron copiadas por los Jesuitas y leídas a sus alumnos, y contribuyeron a ‘encender’ cientos de personas para mantenerse dentro de la Iglesia Católica y a cientos más que se sumaron a la Orden de los Jesuitas. Estas cartas tienen ‘una valiosa influencia’, declaró el Padre Tetlow.

San Francisco Javier enseñó en sus misiones que mostramos que Jesucristo es Nuestro Señor por la forma en que vivimos y que esperamos la vida eterna. Esto es algo que “cada uno de nosotros tenemos que reconocer en nuestros días”, aseveró el Padre Tetlow sobre el ejemplo del “Patrono de las Misiones”.

San Felipe Neri nació en Italia y fundó la Congregación del Oratorio. Sin embargo, según el Padre Tetlow, él intentó ser Jesuita, pero San Ignacio observó que él podía crear su propia orden sacerdotal y así se lo recomendó. San Felipe Neri, “lo hizo y se convirtió en santo”, añadió. 

Como mística, Santa Teresa de Ávila tuvo numerosas visiones y experiencias sobrenaturales, varias de las cuales incluyeron a Jesús mismo. (Ilustracion por Raul Berzosa)
Como mística, Santa Teresa de Ávila tuvo numerosas visiones y experiencias sobrenaturales, varias de las cuales incluyeron a Jesús mismo. (Ilustracion por Raul Berzosa)

Por su parte Santa Teresa de Ávila estuvo muy agradecida porque dos jóvenes sacerdotes Jesuitas le ayudaron a aprender de las Escrituras, explicó el Padre Tetlow. 

Santa Teresa de Ávila, “fue una mujer emprendedora, con firme disposición, muy diplomática y devota de San José y de Nuestra Señora. Amó a la Iglesia hasta el extremo y quería siempre lo mejor para la Santa Madre Iglesia”, apuntó Juan Rendón, el Director de Formación Diaconal de la Diócesis de Fort Worth.

Rendón conoce bien “el carisma de oración” de Santa Teresa de Jesús, como también se le conoce, pues desde hace seis años es miembro de los Carmelitas Descalzos Seglares y vive “la vida Carmelita Descalza”. 

Santa Teresa reformó la Orden de Carmelitas Descalzas, no sólo para las monjas y los frailes, sino también para los seglares comprometidos con la misión evangelizadora de la Iglesia. 

“La ‘santa andariega’ no paró de evangelizar mediante la fundación de conventos,” agregó Rendón, pues “añoraba el lugar de contemplación que reflejara esa vida del Monte Carmelo, de montaña, del desierto y de sencillez”, y reformó el Carmelo y le cambió el nombre a las “Carmelitas Descalzas”. Santa Teresa veía los conventos como “oasis de oración…para consagrar al mundo a través de la oración”. El Monasterio de las Carmelitas Descalzas fue establecido en la Diócesis de Fort Worth en el 1958. Está ubicado en Arlington desde el 1984.  

Rendón la describe como “Maestra de oración” y apunta que Santa Teresa nos invita a encontrar “el balance entre la oración, la contemplación y la acción”. 

“Hasta en los quehaceres anda el Señor, y ahí quiere que uno trabaje,” dijo al hacer eco de las enseñanzas de Santa Teresa. “Ella nos enseña a reconocer la sagradísima humanidad de Nuestro Señor para valorar su sacrificio y amor”, Rendón añadió. 

El Papa San Pablo VI la proclamó Doctora de la Iglesia en el 1970. Santa Teresa de Jesús fue la primera mujer en recibir este título. 

  San Isidro Labrador, patrono de Madrid y de los agricultores, es el único de estos cuatro santos canonizados que era laico y fue nombrado santo casi 500 años después de su muerte. San Isidro labró la tierra durante toda su vida y puso primero a Dios en su vida siempre.  siempre. Alcanzó la santidad por su gran entrega, confianza y profunda fe en Dios.

Como los ejemplos piadosos de cinco santos nos ayudan hoy en dia

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