Empapados y educados en la fe

North Texas Catholic
(6 de marzo de 2023) Noticias-Locales

Ezequiel Meléndez se inclina hacia una estatua del Sagrado Corazón de Jesús mientras él y su clase regresan del almuerzo, guiado por el maestro Vince Martínez el 30 de enero. Estudiantes de kindergarten en St. La Escuela Católica George practica la oración en el aula y en los pasillos. (NTC/Rodger Mallison)

Si vertimos un poco de jarabe de chocolate en un vaso de leche fría, vemos que el jarabe se hunde hasta el fondo y se forma una burbuja grande de chocolate. Sin embargo, si lo revolvemos con una cuchara, ya no se podrá separar la leche del chocolate. El sabor mezclado de los ingredientes se puede saborear en cada sorbo.

La enseñanza de la fe en las escuelas católicas no se trata solamente de una clase de religión diaria separada del resto de la educación de sus estudiantes. La formación en la fe está presente durante todo el día escolar. Podemos citar numerosos ejemplos, como las oraciones de apertura, las obras de arte en los pasillos de la escuela y la celebración de la Misa. 

North Texas Catholic se comunicó con varias escuelas católicas diocesanas como antesala a la celebración de la Semana de las Escuelas Católicas. De esta forma conocimos las formas únicas en que la fe se transmite a los estudiantes y descubrimos cómo los estudiantes abrazan la fe católica y la comparten con otras personas en sus comunidades.

 

Dios escucha siempre 

Vince Martínez se esfuerza por cultivar temprano la piedad y el hábito de la oración en sus estudiantes de kindergarten en el Colegio Católico de St. George de Fort Worth.

“Recuerden que Dios los está escuchando siempre”, les dice Martínez a sus quince alumnos, y los pequeños pupilos prestan atención al consejo de San Pablo que encontramos en Efesios 6,18, “Oren en todo tiempo según les inspire el Espíritu”.  

Cuando las campanas de la Parroquia de St. George, que está al lado de la escuela, repican cada hora, los estudiantes se detienen, juntan las manos en oración, respiran hondo y cierran los ojos mientras que el ayudante de oración que se asigna cada día eleva las intenciones de su corazón.

La mayoría de las veces cuando los estudiantes rezan piden por la salud de un compañero de clase o algún familiar enfermo. Además, rezan constantemente para que sus mascotas y los animales en general sean bendecidos. 

El sonido de las campanas de cada hora es una oportunidad para volverse a enfocar, reconocer la presencia de nuestro Padre amoroso y cultivar en los niños el hábito de hacer oración con frecuencia.

Martínez dijo que los recesos para orar sólo toman un minuto, pero enseñan a los niños que “Dios siempre está a su lado. Puedes hablar con Dios y orar en cualquier momento”.

Hay también una mesa de oración en la sala de clases para que los estudiantes puedan tomarse un respiro cuando surjan emociones negativas. Verlos orar por sí mismos alegra el corazón de Martínez. "Me encanta verlos rezar. Me enorgullecen mucho”, comentó el maestro sobre sus alumnos. Señaló que durante sus cinco años como maestro en la escuela cada clase ha sido “maravillosa”.

Inspirados por el ejemplo de San Agustín, la clase de Martínez duplica el tiempo de oración después del almuerzo. Se le atribuye al Santo haber dicho "El que canta, reza dos veces". Por eso, los estudiantes caminan por los pasillos desde el comedor de regreso a clase todos los días con las manos juntas en oración mientras cantan una canción a la Santísima Virgen María.

Esta tradición, según Martínez, enseña que “nuestra Santísima Madre María está también escuchando. No tengan miedo de pedirle ayuda y aprender a amar a Dios Padre, a Jesús y a María”.

 

Ser competidores amables 

Samantha Newman es una entrenadora poco común, que cuenta con una jugadora poco común en su equipo. Ambas disfrutan de su primera temporada de baloncesto en el Colegio Católico de Santa Rita.

La escuela ubicada en el este de Fort Worth no iba a poder tener un equipo de baloncesto de niñas de quinto y sexto grado por falta de un entrenador.

Newman, madre de un estudiante de segundo grado, nunca había jugado baloncesto ni había sido entrenadora antes, pero había visto muchos partidos de la NBA hace muchos años cuando trabajaba para una empresa de tarjetas deportivas de colección. 

“Serviré de entrenadora si no hay nadie más que lo vaya a hacer. Voy a intentarlo”, expresó con firmeza antes de hacerlo.  

El equipo de ocho chicas también incluye a una jugadora poco común. Esta jugadora tiene el síndrome de Turner, un trastorno cromosómico que provoca baja estatura y pérdida de la audición. 

Las lecciones de trabajo en equipo y amabilidad durarán mucho después de que suene el timbre, según la entrenadora de baloncesto femenino de la Escuela Católica St. Rita, Samantha Newman. (CNT/Juan Guajardo)

“No se le trata a ella de manera diferente”, dijo Newman. “Recibe el pase del balón; todos la animan y ella tira al canasto o hace pases. Ella disfruta mucho los juegos. 

“Ella es parte del equipo tanto como cualquier otra jugadora. Nunca ha sido un problema. No ha habido ninguna dificultad. Estoy orgullosa de estas chicas”.

La amabilidad en la cancha se debe a que en Santa Rita hay una gran atmósfera de acogida, que proviene de una fe compartida, explicó Newman. “La escuela es como una gran familia. Las diferencias físicas, económicas y étnicas no significan nada. Todas son iguales entre sí. Es dulce ver lo bien que las chicas interactúan entre sí”.

La temporada es corta, pero Newman espera que la habilidad y esfuerzo que ha visto en la cancha acompañen a las chicas en el futuro. Ella las invita constantemente a rezar más tiempo del que dedican a practicar para los juegos. Las anima además a estar muy unidas como equipo; a no rendirse nunca y a tratar a todo el mundo con gentileza y amabilidad.  

 

Profundizar más allá de la superficie

Las lecciones de caligrafía y multiplicación en el Colegio Católico de St. Mary de Gainesville no siguen meramente la rutina que se acostumbra. La directora de la escuela, Kim Otto, apuntó, “Dios es nuestra prioridad y es de suma importancia en nuestra escuela. Aprovechamos todas las oportunidades que se presentan para contar la historia de Dios”. 

Por ejemplo, cuando los estudiantes de primer grado practican la caligrafía, no sólo copian minuciosamente un fragmento de un versículo de la Biblia, sino que el maestro o la maestra les recuerdan que Dios se deleita en la belleza y el orden.

Las matemáticas de tercer grado brindan la oportunidad de comprender los patrones en la multiplicación. Un revoltijo de números se transforma en algo con estructura y razón, de la misma manera que Dios creó el universo a partir del caos. El estudio de las matemáticas nos sirve como un recordatorio de que la vida es desordenada y enredada si estamos por nuestra cuenta, pero cuando vivimos nuestra vida según el plan de Dios, nuestra vida se vuelve ordenada y significativa. 

La clase de ciencias en cada grado brinda amplias ocasiones para aprender sobre la belleza de la creación de Dios, señaló Otto. Los estudiantes a partir de tercer grado tienen este año la oportunidad de pasar un día en un rancho cercano para observar las maravillas de la naturaleza a mayor escala. 

Cuando se trata de la clase de estudios sociales en St. Mary, Caitlin Turbeville combina la religión y la historia para los estudiantes de sexto a octavo grado.

Ella anima a sus alumnos a buscar a Dios en el desarrollo de la historia de la humanidad. “¿Dónde vemos a Dios?” ella pregunta a sus estudiantes. Su propósito es señalar algo más elevado que las acciones y eventos de la humanidad mientras enseña las clases de historia mundial, historia de Texas e historia de los Estados Unidos.

Ella les explica a sus alumnos que del caos de la revolución, Dios puede traer algo bueno, como el nacimiento de los Estados Unidos. “La providencia divina obra a través de cada evento de nuestra historia”, dijo Turbeville.

 

El corazón de un santo

Los pasillos del Colegio Católico Holy Trinity están llenos de santos y futuros santos.

Cada grado adopta un santo patrón que sigue con la clase a medida que avanzan desde el jardín de infantes hasta el octavo grado.

Encima de las puertas de cada salón de clases está escrito el nombre del santo y “Ruega por nosotros”. Hay también una imagen o pintura del santo que cuelga de la pared dentro del salón de clases.

Los estudiantes aprenden a lo largo de los años sobre la vida y las virtudes de su santo patrón.  Al graduarse los estudiantes reciben un recuerdo de ese santo, “para que puedan llevar esa relación dondequiera que vayan”, dijo Karen Ullman, directora del Colegio Católico de Holy Trinity.

Riley Barela trabaja para establecer el tono en el frente de la línea y la clase regresa del almuerzo. Estudiantes de kindergarten en St. La Escuela Católica George practica la oración tanto en el salón de clases como en su camino de regreso del almuerzo, el 30 de enero. (NTC/Rodger Mallison)

La devoción de los santos es una de las muchas formas en que se practica la fe católica en la escuela de Grapevine. “De veras, nuestra identidad católica es muy fuerte. Es increíble”, dijo Ullman.

El año pasado en la primavera Ullman observó cómo los estudiantes ponen su fe en acción en la clase de quinto grado. Al enterarse de la invasión rusa de Ucrania, los estudiantes “le dijeron a la maestra que tenían que hacer algo para ayudar”, ella recordó.

Los estudiantes idearon un plan para hacer pulseras de hilo, marcadores, rocas de oración y botones para animar a otros a orar por Ucrania. Los estudiantes aportaron sus ideas, los materiales y la mano de obra. La administración sólo necesitaba abrirles temprano la puerta y poner una mesa.

Con el permiso del profesorado, los estudiantes llegaron a la escuela a las 6:45 a.m durante una semana para crear los artículos. A la semana siguiente, colocaron una mesa cerca de la línea de carros de la mañana, distribuyeron los artículos y solicitaron donaciones y oraciones.

Recaudaron más de $2,100, que enviaron a una escuela en Polonia que acogió a muchos niños refugiados ucranianos.

“La noticia de la invasión rusa en Ucrania se convirtió en una lección de compasión y ayuda a los demás. Fue un esfuerzo hermoso de los estudiantes, completamente autodirigido y planificado por ellos”, dijo Ullman.

La recaudación de dinero y el solicitar oración por Ucrania es sólo uno de muchos ejemplos del interés y compromiso de los estudiantes para ayudar a aliviar las necesidades de los demás, agregó Ullman. “Nuestros estudiantes están centrados en los demás, orientados hacia la comunidad”.

En éstas y otras escuelas católicas de la Diócesis, la religión no es simplemente una clase, sino que las lecciones de fe se incorporan a la enseñanza de los estudiantes de manera creativa. 

Turbeville, la maestra del Colegio Católico de St. Mary, expresó que “Al fin y al cabo, nuestro verdadero propósito como escuela católica es algo más elevado”.

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