Servidora del Pueblo de Dios

La ministra Eucarística Deicy Martínez distribuye la Eucaristía durante la Misa dominical en la Parroquia de St. Matthew en Arlington el 8 de febrero. (NTC/Ben Torres)
El afán de Deicy Martínez de “encontrar a Dios” la dirigió como joven migrante a descubrir el valor del servicio y a decidir “entregarle su corazón a Dios”. Por eso, se esforzó en forjar una jornada de fe profunda, que la llevó a ayudar a cientos de jóvenes a acercarse a Dios y discernir su propia vocación.
Deicy Martínez, 34, es la asesora de la Pastoral Juvenil de la Diócesis de Fort Worth, luego de trabajar como coordinadora por tres años y comenzar una etapa “de apoyo”, en que, además de proporcionar consejo y guía, “lo más importante es escuchar, compartir y comprender a cada joven,” explica Martínez.
Originalmente de su natal Pachuca, Hidalgo, Martínez se integró a los 23 años al Grupo de Jóvenes “Juntos con Jesús” de la Parroquia de St. Matthew de Arlington. Según ella lo describe, “buscaba a Dios para comprender lo que quería hacer en mi vida”, y es así cómo encontró más tarde “una familia” en los ministerios en que ha trabajado. Tras ser coordinadora de su grupo juvenil por 4 años, “inició” su etapa de liderazgo a nivel diocesano en la Pastoral Juvenil, trabajando primero como subcoordinadora y, más tarde, como coordinadora. Nunca dejó de servir en su Parroquia de St. Matthew, en la cual, además de ayudar en el grupo juvenil, sirve como Ministro Extraordinario de la Eucaristía.
“Lo más importante ha sido el encuentro que he tenido con Dios”, y “encontrarme a sí misma como persona”, resalta Deicy. Al reconocer “lo que puedes dar, es cuando te sabes amada por Dios y conoces Su misericordia”, agrega.
El ayudar a otros jóvenes y compartir su testimonio de ser una joven migrante, “con los mismos retos que muchos más, incluidos la nueva lengua, abrirse camino en un país ajeno donde hoy es pequeña empresaria, pero sobre todo, aferrarse a su fe, profundizar en ella y “servir”, es lo que ha ayudado a Deicy a ver “el rostro de Dios en cada joven”.
La Pastoral Juvenil atiende a alrededor de 150 jóvenes y sirve de guía de los grupos juveniles en 6 diferentes parroquias de la Diócesis de Fort Worth.
Consciente de que “Dios nos va moldeando” y de que “desde nuestra juventud podemos hacer cosas para la Iglesia,” Martínez afirma que su llamado va más allá de su periodo como asesora de Pastoral Juvenil. “Siempre que me necesiten voy a estar cerca de los jóvenes”, pues asegura que “el servicio no tiene fecha de caducidad”.
“Deicy deja un sello de disciplina,” afirma el Diácono Rigoberto Leyva, el Director del Ministerio Hispano de la Diócesis de Fort Worth, resaltando que ahora como asesora “es indiscutiblemente una guía”, pues, pone el ejemplo en su misma persona, sabe escuchar, conectar y estar en medio de la gente. “Deicy no tiene ningún problema en corregir pastoralmente lo que se tiene que corregir dentro de un grupo; y eso, se valora mucho,” apunta y agrega que su liderazgo será recordado como el de “una madre amorosa que los corregía y explicaba el por qué”.
“La Pastoral Juvenil ha tenido éxito por el tipo de liderazgo como el que Deicy ha puesto,” señala y destaca eventos como el Rosario por la Paz, que anualmente reúne a cientos de jóvenes en un parque público; así como el retiro vocacional de un día, que el año pasado recibió a más de 20 hombres y 20 mujeres respectivamente, “marcando la vida de muchos jóvenes,” describe el diácono Leyva emocionado de que en agosto se planea el mismo retiro, pero esta vez será de dos días.
Ejemplo e inspiración para todos
Si algo define bien el servicio y la espiritualidad de Deicy es su tenacidad de buscar a Dios y seguir mejorando, asegura Karla Silva, actual coordinadora de la Pastoral Juvenil y quien compartió con Deicy en el grupo “Juntos con Jesús” y, más tarde, como subcoordinadora de la Pastoral Juvenil.
Deicy “es un ejemplo de constante conversión”, comenta Silva y destaca su tesón por la formación y el “gran amor al ministerio y a lo que hace el ministerio, que es ayudar a los jóvenes a tener esa comunión con Dios y con los demás”. Elogia su servicio ininterrumpido y que ha sabido superar “los obstáculos que encuentra con Dios y con las personas que Dios le pone en el camino,” apunta.
Además de su alegría, dedicado compromiso y humildad, Deicy “sabe motivar a los jóvenes a participar de su fe”, señala Karla. Declara que “eso me inspira a tratar de lograr lo mismo”, pues “nos recuerda cuál es nuestra misión”, y “nos ayuda a recordar que servimos a los jóvenes, pero nuestra última misión de servicio es para Dios.”
Un horizonte de evangelización y servicio
Los verbos “Servir” y “Evangelizar” se escriben para Deicy con letras mayúsculas, pero en su vivencia se realizan, “desde el corazón”, por eso, ella quiere continuar siendo Ministro Extraordinario de la Eucaristía en la Parroquia de St. Matthew y seguir su formación tomando clases de Biblia. “Ella va a saber escuchar la voz de Dios”, destaca Karla Silva, confiada de que Deicy seguirá su camino de fe y servicio, pues como lo asegura el Diácono Leyva, “Deicy es una servidora del pueblo de Dios.”