La lucha espiritual: Reconocer y resistir la tentación y abandonarse en el Señor

North Texas Catholic
(16 de abril de 2026) Noticias-Locales

El Padre Ernesto María Caro dirige el Retiro de Cuaresma: Un tiempo de contemplación y reflexión en silencio, el 28 de marzo de 2026 en la Parroquia de San José en Arlington. (NTC/Ben Torres)

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Al examinar nuestra vida espiritual nos damos cuenta de que la tentación nunca está demasiado lejos, sino que es una realidad constante a la que se enfrenta todo cristiano. Aprender a reconocer las tentaciones y resistirlas fue el mensaje principal de las pláticas y el retiro cuaresmal, que se llevó a cabo del 26 al 28 de marzo en la Parroquia de St. Joseph de Arlington.

“Es importante que nos conozcamos a sí mismos, a Dios y a nuestro enemigo. Saber cuáles son nuestras debilidades y siempre decir un ‘no’ firme cuando se nos presenten las tentaciones”, así lo resume María Chávez, feligrés de la Parroquia de All Saints, tras concluir estos días de reflexión.

Los días de reflexión cuaresmal fueron organizados por la Oficina Diocesana del Ministerio Hispano y asistieron entre 250 a 300 personas por día. El Padre Ernesto María Caro sirvió como su orador y predicador.

Las pláticas cuaresmales, tituladas “Jesús y las tentaciones”, se impartieron a lo largo de dos tardes y tuvieron como objetivo “aprender a reconocer cómo el enemigo trabaja sin parar, a través de las cosas que nos rodean y en nosotros mismos, para tentarnos, así como tentó a Jesús”, comparte el Diácono Rigoberto Leyva, director de la Oficina del Ministerio Hispano.

El Padre Caro afirmó al comenzar sus pláticas que “todos tenemos un enemigo para toda la vida, el cual es terrible y está buscando sin cesar el echar a perder nuestra vida. Por lo tanto, es importante conocerlo y ver cómo lo hace, ya que, si no lo conocemos es muy fácil que logre su objetivo”.

Maria Islas Terrazas escucha mientras toma apuntes durante una conferencia en el Retiro de Cuaresma: Un tiempo de contemplación y reflexión en silencio, impartido por el P. Ernesto María Caro, el 28 de marzo de 2026 en la Parroquia de San José en Arlington. (NTC/Ben Torres)

El sacerdote subrayó durante sus reflexiones que estamos en una continua guerra: el ejército de Satanás contra la humanidad. En este combate, explicó, el enemigo es muy hábil para engañarnos y utiliza dos aliados, nuestra tendencia a pecar y el mundo. Nos hace creer que nuestras pasiones desordenadas son necesidades; de esta manera, nos tienta y, como resultado, nosotros mismos decidimos caer en el pecado.

“Para destruir tu vida, el demonio necesita una sola cosa: que tú quieras; él no va a hacer nada si tú no accedes”, apuntó. Asimismo, advirtió que el enemigo busca dividir, enredar y mentir sobre las consecuencias del pecado, con el fin de alejarnos de Dios.

Denisse De Reza, una de las asistentes a las pláticas y el retiro, compartió que una de las cosas que más le impactó fue saber lo sutil que es el enemigo para hacernos caer en el pecado.

“El enemigo es un vendedor muy eficaz; al ser un ser espiritual, conoce todo de ti desde que naciste. Utiliza esto para convertir tus debilidades en necesidades y busca la forma de ofrecerte eso que tanto quieres, y una vez que aceptas, te pasa la factura”, explicó el Padre Caro. Añadió que el demonio quiere mostrarse como el único que puede dar felicidad plena y refuerza la idea falsa de que la felicidad del hombre está en tener más. “La realidad es que somos insaciables porque estamos hechos para la eternidad, una eternidad con Dios”, explicó y añadió una cita de San Agustín: “Mi corazón está inquieto hasta que descanse en ti”.

“El enemigo es muy astuto; convenció a la tercera parte de los ángeles a seguirlo. Imagínense qué no podría hacer con nosotros”, señaló. Por ello, invitó a todos a resistir, estar alerta y tener disciplina, apoyándose en cuatro herramientas fundamentales: la oración, el ayuno constante, la Palabra de Dios y la comunión.

Enfatizó además la importancia de la reconciliación con un arrepentimiento verdadero: “No justifiques tu pecado. El demonio odia tanto a Dios, que quiere echar a perder nuestra vida e incluso lograr que perdamos nuestra eternidad con Él, porque sabe que eso lastima a Dios. Así que pidamos perdón y refugiémonos en la misericordia del Señor”.

Por su parte, Javier y Nicole Moreno comentan que entienden que Dios no castiga, sino que son las consecuencias de nuestras propias decisiones las que nos alcanzan. “Por eso es muy importante nunca cansarse de pedir perdón, no darse por vencidos y seguir luchando”, expresan con firmeza.

El Diácono Leyva explica que, una vez que hemos entendido y comprendido las tentaciones, reconocido y confesado el pecado, quedamos limpios; pero eso no significa volver a lo que hacíamos antes, sino que hay que empezar a llenar nuestro corazón con cosas buenas para nuestro ser y nuestra vida, que es el significado de ser “odres nuevos”. Éste fue precisamente el enfoque y título del retiro cuaresmal que se llevó a cabo el tercer día.

El Padre Ernesto María Caro dirige el Retiro de Cuaresma: Un tiempo de contemplación y reflexión en silencio, el 28 de marzo de 2026 en la Parroquia de San José en Arlington. (NTC/Ben Torres)

El Padre Caro explicó que para convertirnos en “odres nuevos”, que reciban el vino nuevo, que es el amor de Dios, se necesita vivir con sencillez y humildad, confesarse, comulgar y obedecer con alegría; y dejar la soberbia, el orgullo y la vanidad a un lado.

“Una frase que se quedó con nosotros durante el retiro fue: ‘El cristianismo hay que asociarlo con el verbo "ser", no "hacer ", ya que soy cristiano porque soy y actúo como uno, no sólo por lo que hago’”, asevera el matrimonio Moreno. “El Padre Caro hizo énfasis en no ser como los fariseos, quienes eran “personas muy religiosas, pero con prácticas vacías, que ponían la ley antes de la misericordia”, sino que “debemos de obedecer al Espíritu Santo, que va transformando todo, y dejar que el amor de Dios guíe nuestras vidas, para así vivirla con congruencia entre lo que predicamos y cómo actuamos”.

El Padre Caro espera que estas jornadas hayan sido luz para ayudar a los fieles a convertirse en verdaderos “odres nuevos”, capaces no sólo de recibir el amor de Dios, sino de dejar que Él transforme sus vidas. Además, recordó que esta transformación no es inmediata, sino constante: “Jesús dice: ‘Sean perfectos como el Padre es perfecto’, y nunca alcanzaremos la total perfección, porque mañana podemos ser más perfectos que hoy”.

Los días de reflexión concluyeron con un mensaje contundente y un fervoroso llamado a: perseverar, levantarse después de cada caída y confiar en que, con la gracia de Dios, es posible vencer toda tentación.

Jesús Becerra se inclina hacia su compañera mientras escuchan las palabras finales durante el Retiro de Cuaresma: Un tiempo de contemplación y reflexión en silencio, impartido por el P. Ernesto María Caro, el 28 de marzo de 2026 en la Parroquia de San José en Arlington. (NTC/Ben Torres)

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