Servir, soltar y confiar

Raúl y María Cerda posan en la Parroquia de Our Lady of Guadalupe. (NTC/Rodger Mallison)
“Un buen líder recuerda que el ministerio que dirige no es suyo, sino que, al ejercer su servicio, está consciente de que va de paso”. El Diácono Rigoberto Leyva, Director de la Oficina de Ministerio Hispano, describe así los pasos transformadores del ciclo del liderazgo en los ministerios parroquiales.
El diácono señala que, al asumir un cargo, el líder pone sus talentos al servicio de la comunidad, construye sobre lo que ya existe y mejora lo que sea necesario en su ministerio. Cuando un líder llega al término de su responsabilidad, el verdadero líder permite que otros cosechen los frutos para que el ciclo siga su marcha.
El Diácono Leyva indica que un gran ejemplo de este proceso de transición del liderazgo es el matrimonio de José y María Reyes, que llevan realizando con gran dedicación el ministerio de Jornada Familiar desde septiembre del 2010. Tuvieron la oportunidad de trabajar como coordinadores de dicho ministerio por tres años, concluyendo su servicio en el 2025. Ellos describen ese tiempo como una etapa de crecimiento, tanto para el ministerio, como a nivel personal. Expresaron que, aunque hubo momentos de turbulencia, siempre procuraron servir con mucha devoción y alegría.
“Pero sabemos que todo lo que tiene un principio también tiene un fin, y aunque nos hubiera gustado seguir sirviendo como coordinadores, entendemos que hay que darles paso a las demás personas. Es decir, en el caso de nuestro ministerio, se trata de darles paso a las demás parejas”, comenta el matrimonio Reyes. Conscientes de esto, iniciaron el proceso de elección de la siguiente junta directiva en mayo del 2025.
Explican que cada ministerio cuenta con una junta directiva integrada por distintos miembros que desempeñan diversos cargos para que el ministerio funcione bien. En el ministerio de Jornada Familiar la junta directiva se compone de dos parejas que dirigen la inscripción de los miembros, dos parejas a cargo de la cocina, una pareja de coordinadores y una pareja de subcoordinadores.
Asimismo, aseveran que el proceso de elección varía de ministerio a ministerio. Por lo general, en este ministerio el proceso se inicia ocho meses antes del término de su cargo: “Como miembros, empezamos a observar e identificar qué parejas podrían hacerlo; quiénes han cumplido con todos los temas de nuestro retiro; quiénes muestran mayor perseverancia, responsabilidad, entrega y, sobre todo, amor al ministerio”. El Diácono Leyva afirma también que estas cualidades son muy necesarias y añade: “Un buen líder cristiano debe conocer el ministerio, amar al prójimo y enamorarse del servicio, para así darse de la mejor manera a la comunidad”.
Sin embargo, tanto el matrimonio Reyes como el Diácono Leyva, señalan que este proceso no lo deben realizar por sí solos; sino que, primeramente, hay que ponerse en manos del Señor y pedirle que sea Él quien guíe el proceso de selección para que la nueva junta directiva quede formada.
El matrimonio de Jesús y María Cerda fue seleccionado este año para el cargo de coordinadores del ministerio. El señor Cerda contó que hace un tiempo le dijo a su esposa que él no asumiría el cargo de coordinación, si eso se planteara; pero confiesa con una sonrisa que: “Dios tenía otros planes. Cuando llegaron a hacernos la propuesta del cargo, sin pensarlo dije que ‘sí’; hasta mi esposa se sorprendió.
Reflexionando, le dije: ‘Yo sólo sé que, gracias a este ministerio, he crecido tanto a nivel personal como en mi matrimonio y en mi familia; y hemos podido ayudar a otros matrimonios también. Por lo tanto, aceptar este nuevo cargo es una de las maneras en que le podemos pagar a Dios por tanta misericordia’”.
El Diácono Leyva destaca que, una vez elegida la nueva junta directiva, el proceso continúa con un periodo de asesoramiento: “Antes de que entren por completo a su nuevo cargo, hay un período de introducción de tres meses, en que la pasada junta directiva se reúne frecuentemente con la nueva para acompañarlos, asesorarlos y prepararlos para asumir el cargo por completo”.
El señor Reyes subraya la importancia de permanecer en el servicio aún después de dejar un cargo: “No por salir de un cargo la responsabilidad se termina. De hecho, implica aún más responsabilidad y nos lleva, con humildad, al discernimiento para poder escuchar hacia dónde nos va dirigiendo el Señor. No se trata de dejar de servir, sino de servir de manera diferente”.
Por su parte, el matrimonio Cerda asegura que, aunque están un poco nerviosos, empiezan su cargo de la mano de Dios: “Ahora, más que nunca, es momento de estar en oración, para poder dar nuestro servicio de la mejor manera, manteniendo los valores del ministerio, estando en constante comunicación tanto entre nosotros como con los demás miembros y seguir contribuyendo a la misión de formar iglesias domésticas”.
El matrimonio Reyes comparte un consejo adicional para todos los servidores: “El Señor nos manda a ser luz del mundo con nuestro testimonio en todo lugar, tengamos o no un cargo dentro de un ministerio. Por eso, estemos en oración constante y no nos cansemos de anunciar la Palabra viva del Señor a donde Él nos vaya guiando”.