Católicos locales celebran el anuncio del nuevo Papa

El Papa León XIV saluda a la gente mientras viaja en el papamóvil el 1 de junio. (foto CNS/Lola Gomez)
A la primera señal de humo blanco que salía de la chimenea de la Capilla Sixtina, el Padre Pedro Martínez acudió a la Plaza de San Pedro, junto con miles de peregrinos, para presenciar algo histórico.
El sacerdote diocesano, que se encuentra en Roma cursando su licenciatura en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana, estaba ansioso por saber quién había sido elegido Papa por el cónclave de 133 cardenales para dirigir la Iglesia Católica. Cuando el Cardenal Dominique François Joseph Mamberti apareció el 8 de mayo en el balcón central de la logia para anunciar que el cardenal Robert Francis Prevost, estadounidense nacido en Chicago, era el nuevo pontífice, el Padre Martínez celebró la gran noticia.
“Fue una experiencia profundamente conmovedora poder presenciar cómo se desarrollaba la historia de la Iglesia y del mundo ante mis propios ojos”, explicó el sacerdote con entusiasmo. “Escuchar las primeras palabras del Papa en la Plaza de San Pedro fue como escuchar el latido del corazón de la Iglesia: un testimonio vivo de la presencia de Cristo entre nosotros”.
El nuevo Pontífice, que tiene 69 años, asumió el nombre de León XIV. Es miembro de la Orden de San Agustín e ingresó al noviciado en el 1977. Tras hacer sus votos solemnes en el 1981 fue ordenado sacerdote al año siguiente.
El Padre Prevost dedicó 20 años de su ministerio a las misiones de su comunidad religiosa en Perú, donde trabajó como párroco, funcionario diocesano, director de formación, profesor de seminario y vicario judicial. Regresó a Chicago para servir a los Agustinos como Prior Provincial y, luego, fue nombrado Prior General hasta el 2013. El Padre Prevost regresó a Perú para realizar una última asignación y el Papa Francisco lo nombró en el 2015 administrador apostólico de la Diócesis de Chiclayo y obispo de Chiclayo.
Papa Francisco lo nombró recientemente Prefecto del Dicasterio para los Obispos, un puesto clave en la Curia Romana. El Obispo Prevost fue elevado al rango de cardenal el 30 de septiembre del 2023. Este sacerdote misionero posee doble ciudadanía, la estadounidense y la peruana.
El Papa León XIV es el primer Pontifice nacido en los Estados Unidos y el segundo papa consecutivo que proviene de América.
“Esta elección sirve como un poderoso recordatorio de que la Iglesia, aunque diversa en culturas e idiomas, está unida en Cristo”, señaló el Padre Martínez. “Para mí, como alguien moldeado por las culturas mexicana y estadounidense, esto afirma que la universalidad de la Iglesia tiene sus raíces en la verdad de Cristo, quien nos une a todos en su amor y misión”.
Un resultado sorprendente
El Obispo Michael Olson no esperaba la elección de un papa estadounidense.
“Pero estoy muy agradecido por ello”, declaró el prelado al North Texas Catholic, aludiendo a la sólida trayectoria del nuevo pontífice en administración y su formación pastoral como misionero peruano. “Creo que es una maravillosa combinación de lo que lo ha formado como ser humano, cristiano y sacerdote”.
Al elegir el nombre papal de León, que no se había usado en 122 años, el excardenal honra especialmente a dos predecesores que sirven de gran inspiración, el Papa León XIII y el Papa León Magno, apunta el Obispo Olson.
“León XIII es el papa que primero abordó los desafíos de los derechos de los trabajadores y los pobres acosados por la era moderna”, explicó. “Y León Magno fue uno de los doctores de la Iglesia, cuya enseñanza se centró en la naturaleza y la centralidad de Jesucristo”.
El líder de los católicos del norte de Texas nunca ha conocido en persona al nuevo Santo Padre, pero espera con ansias la audiencia papal prevista durante una peregrinación a Roma y Asís en junio. Ambos son originarios de Chicago e ingresaron a sus respectivos seminarios a los 14 años. El Obispo Olson pide a los católicos de la diócesis que recen por el nuevo papa y que no lo juzguen con criterios partidistas.
“Como originario de Chicago y ciudadano de Estados Unidos, me enorgullece dar la bienvenida al primer papa estadounidense”, expresó con entusiasmo el Obispo. De niño, su párroco le dijo que el Obispo de Roma sería siempre italiano. “¡Dios nos sorprendió!”
Una visión más global que la estadounidense
Tener al primer papa nacido en los Estados Unidos es una alegría y una bendición, pero el seminarista Paul Trinh cree que la estancia del misionero en Perú ejercerá una gran influencia en su pontificado.
“Tiene una visión más global y no se centra en un solo país”, dijo el seminarista, que realiza su año pastoral en la Parroquia de St. Philip the Apostle de Flower Mound. “El Papa León XIV no parece tener fuertes vínculos políticos en los Estados Unidos, por lo que puede promover la enseñanza católica sin americanizarla”.
Trinh, de 25 años, dijo que su familia y amigos están ansiosos por aprender más sobre el Santo Padre, quien parece ser más joven que la edad que tiene.
“Hay muchas cosas sucediendo en el mundo y rezo para que sea un buen pastor”, agregó el feligrés de Cristo Rey.
Su compañero seminarista Trent Barton seguía las noticias del cónclave en su computadora mientras trabajaba en la Parroquia de St. Vincent de Paul de Arlington. El seminarista de 36 años, originario de Seymour, está completando su año pastoral en la diócesis antes de volver a la Facultad de Teología de la Universidad Católica de América.
“Rezo para que el Papa León siga la voluntad de Dios como todo sucesor de Pedro ha intentado hacerlo”, dijo Barton.
La emoción que genera la elección de un nuevo papa es algo que muchos no católicos no comprenden.
“Vemos el papado como un regalo increíble que Cristo da a su Iglesia en la Tierra”, explicó el seminarista. “Nos bendice con un líder conforme a Su corazón, un descendiente del apóstol Pedro, a quien podemos acudir en momentos de necesidad”.
Encuentro con el futuro papa
Christine Messner-Fleishman puede presumir de que no sólo conoció a un futuro papa, sino que también recibió su bendición. La exmiembro de la selección nacional femenina de fútbol estuvo en Arequipa, Perú, hace ocho años para una boda cuando el cortejo nupcial decidió visitar el histórico Monasterio de Santa Catalina.
“Las monjas estaban muy contentas porque un grupo de misioneros y dos sacerdotes habían llegado para repartir comida y bendiciones”, recordó la católica del norte de Texas que siguió a las hermanas a la Plaza de Armas.
Uno de esos visitantes era un estadounidense de voz suave que vestía ropa normal con cuello romano; y era en ese entonces el obispo de Chiclayo. Hoy día, ese sacerdote es conocido como el Papa León XIV.
“Una familia le trajo a un niño enfermo con una pierna deforme y él le dio una bendición”, continuó Messner-Fleishman. “Otros aldeanos le mostraban su agradecimiento. No había nada estructurado en ello. No llamaba la atención, pero era obvio que él era el líder”.
Antes de irse, el Obispo Prevost ofreció una bendición al grupo de turistas.
“Nos habló en español, nos deseó un buen futuro y nos pidió que ayudáramos a los necesitados”, relató. “El mal está ahí fuera, así que nos dijo que fuéramos la luz en la vida de alguien”.

El Papa León XIV saluda a la multitud congregada en la Plaza de San Pedro del Vaticano tras su elección como papa el 8 de mayo. (CNS/Vatican Media)