Creados para amar

North Texas Catholic
(3 de septiembre de 2025) Noticias-Locales

Evan Lemoine, fundador y director del Instituto Amar al Máximo, dirige el taller de formación Creados para Amar en la Parroquia de All Saints de Fort Worth el 5 de agosto. (NTC/Scott Wagner)

“‘El amor no es para mí, eso es sólo para los demás’, es una frase común hoy en día, pero también una gran mentira”, expresó Evan Lemoine, fundador y director del Instituto Amar al Máximo, que dirigió el taller de formación Creados para Amar en la Parroquia de All Saints de Fort Worth. Ochenta y cinco personas mayores de 18 años asistieron al taller provenientes de diferentes parroquias de la diócesis.

El retiro de tres días combinó testimonios, videos, música y experiencias personales con el objetivo de “rescatar la esperanza de que todos fuimos creados para amar a imagen y semejanza de Dios, sea cual sea nuestra circunstancia actual o nuestra historia de vida”, señaló Lemoine.

En el primer tema, titulado Amar al máximo, Lemoine explicó que Dios tiene un sueño de amor, abundancia y felicidad para toda la humanidad. Sin embargo, advirtió que el enemigo de las almas ofrece ‘la versión pirata’ de ese sueño, o lo que Lemoine llama ‘agua salada’: algo que se parece a lo que las personas buscan, que está a su alcance, pero que, al tomarlo, lo único que se obtiene es soledad, tristeza y vacío.

 “A veces, vemos a Dios como el aguafiestas, como el que nos quiere quitar nuestra felicidad porque muchas veces no nos ofrece lo que estamos buscando, sin embargo, Él es el ‘agua dulce’, y como dijo Evan, Él viene a rescatarnos, a ofrecernos lo que realmente necesitamos. Él es el agua que sacia”, compartió Audenago Esparza, feligrés de la Parroquia de St. Peter Apostle.

Lemoine presentó su propio testimonio personal y familiar, y resaltó ciertas experiencias que marcaron su vida: “Yo tenía una barra libre de ‘agua salada’ y, aunque el ‘agua dulce’ estaba ahí, no la tomaba. Hasta que, en el momento que me sentía más alejado de Dios, fue cuando Él más se acercó, me miró, me sonrió y me dijo: ‘Yo te conozco, yo te creé’. Desde entonces, he ido sanando y transformando mis deseos, llevándolos a lo que realmente sacia”.

Yulissa Valencia, feligrés de la Parroquia de St. Matthew de Arlington, confesó cómo estas palabras resonaron en su vida: “Saber que Dios toma incluso nuestras peores decisiones y las convierte en bendiciones, sin importar la edad que tengamos o el momento de nuestra vida que estemos pasando, me devuelve la esperanza y llena de fe mi corazón”.

Lemoine explicó cómo Dios ama siendo un Don - Dios Padre se dona por completo a Dios Hijo; - Comunión - Dios Hijo recibe por completo a Dios Padre y responde con Su entrega total; y Creador - Dios crea al universo y a la humanidad. “Por lo tanto, como fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, nosotros estamos llamados a amar siendo Don, Comunión y Creador. Éste es el verdadero sentido de nuestra vocación de amor, abundancia y felicidad”.

Ahora bien, ¿cómo vivir este llamado de amor? El segundo tema del retiro, titulado El gran misterio y el llamado al amor, abordó esta pregunta.

“El gran misterio de Dios, es que Él vive en eterna comunión de amor, y nuestra vocación eterna es vivir en plena comunión de amor con Él. Este llamado empieza desde ahora, sea cual sea tu estado de vida. Él toca nuestro corazón porque quiere crecer en armonía y unidad con cada uno de nosotros. Nadie queda fuera”, afirmó Lemoine.

Él señaló que Dios hace muchas cosas para enamorarnos y nos pide que le demos lo mucho o poco que tenemos para Él transformarlo. “Si no tienes tiempo para orar es porque algo en tu vida sobra”.

“Al elegir vivir en comunión con Dios, no sólo lo dejo entrar en mi corazón, sino que también me lleva a amar a los demás como Él lo hace conmigo: con paciencia y misericordia. Como mencionó Evan, el amor de Dios es un amor libre, total, fiel y abierto a la vida; por lo tanto, así debe de ser también el amor dentro de mi matrimonio”, expresó Gloria Martínez, feligrés de la Parroquia de All Saints.

Otra pregunta que surgió entre los participantes del retiro fue: “¿Qué proyecto podemos trabajar junto con Dios para ser reflejo de su amor? La respuesta de Lemoine fue: “Donde mis talentos y mi pasión busquen llenar las necesidades de los demás, y donde mi proyecto personal sea compatible con mi proyecto profesional”.

El tercer y último tema del retiro se tituló Barreras, que no nos permiten amar y cómo superarlas. Lemoine explicó que la soberbia, el miedo, el egoísmo, el idealismo, la superficialidad, el consumismo y la lujuria son obstáculos que nos impiden amar y convertirnos en Don, Comunión y Creador. “Dios nos invita a amarnos como Él nos ha amado. Dios quiere que te ames con un amor infinito. ¿Es posible amarte demasiado? No. Sin embargo, sí es posible amarte de una forma que podría hacerte daño y que podría perjudicar también a los demás”.

Angel Zubia, joven adulto y feligrés de la Parroquia de St. Matthew, dijo que en este taller aprendió a “tener una mayor apertura a Dios y dependencia de Dios; a tener temor de estar apartado de Él y a buscar amistades que sean socios en la felicidad, en lugar de cómplices en el relajo, para así llegar a amar al máximo a Dios y, por consecuencia, a sí mismo y a los demás”.

Lemoine concluyó el retiro invitando a los participantes a descubrir el amor de Dios en sus vidas, a dejarse amar por Él y corresponder a ese amor; para así poder responder a la vocación a la que todos hemos sido creados: amar.

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