Hermosa ‘casita de Guadalupe' por varias décadas

Fray José Feliciano Torres, OFM Cap., posa junto a una estatua de Nuestra Señora de Guadalupe en la parroquia que lleva su nombre en Fort Worth, el 11 de diciembre de 2025, antes de la Misa de vigilia. (NTC/Juan Guajardo)
FORT WORTH — Mientras arreglaba con esmero cientos de rosas coloridas que los fieles comenzaron a llevar desde el 11 de diciembre, víspera de la fiesta en honor a la Virgen de Guadalupe, Juanita Venegas, originaria de Zacatecas, México, recordó el primer 12 de diciembre celebrado hace 25 años en su vibrante Parroquia de Our Lady of Guadalupe de Fort Worth. Fue precisamente en abril del 2000 que la nueva iglesia se había construido en la Avenida Blue Mound.
“El primer año de celebrar la fiesta aquí en un lugar más grande, fue de mucha alegría y satisfacción para todos”, dijo Venegas, que lleva treinta años como feligrés de la parroquia, que en ese entonces estaba ubicaba en la Avenida Clinton. Ella señala que ha sido una mayor “alegría ver cómo año tras año hemos ido creciendo y todos unidos estamos felices ofreciendo nuestro servicio para alabar a Nuestro Señor, especialmente en el día dedicado a Nuestra Madre”, afirmó. Desde hace 7 años ella se encarga de coordinar los arreglos florales para la Virgen Morena.
Los Hermanos Menores Capuchinos están a cargo de la parroquia, que concluirá pronto el año de su 25º aniversario. Ha sido además un lugar de peregrinaje por el Año Jubilar de Peregrinos de la Esperanza, durante el cual se han recibido grupos de “hasta dos mil peregrinos”. La fiesta del pasado 12 de diciembre fue ‘espejo’ del amor fraterno que se vive en la Parroquia de Our Lady of Guadalupe. Se reunieron cerca de 20 mil fieles, que con oraciones, flores, cantos y ofrendas demostraron su devoción a Santa María de Guadalupe.
“El mismo milagro que ocurrió en el Tepeyac, puede ocurrir, debe ocurrir también en cada uno de nosotros”, aseveró Fray Juan Miguel Subiza, OFMCap, en su homilía de la primera Misa de Vísperas. Exhortó a los fieles a “escuchar a María” y a recibir a Cristo como salvador.
“Juan Diego, humilde como nosotros, acogió ese mandato de María, fue bendecido y se convirtió en evangelizador. Cada uno de nosotros podemos también recibir esa fuerza de Dios para transformar nuestra vida; Él viene para salvar”, agregó Fray Subiza, sacerdote capuchino que fue invitado a la parroquia durante la novena.
Fray José Feliciano Castro Torres, OFMCap, el párroco, describió a su comunidad como una “migrante y trabajadora” y destacó la importancia de que “encuentren espacios de oración y sepan que no llegan a cualquier casa, sino a la casa de Dios”; y en donde encuentren también “cariño y respeto”.
Como sacerdotes “estamos aquí de corazón, pero para servir”, dijo y aseguró que el trabajo de la comunidad, unido al trabajo de sus hermanos capuchinos, Fray Roberto Viveros Rosales y Fray Juan Pérez Montoya, OFMCap, “es fruto de la bondad de Dios”.
“Nos ha dado mucho esta parroquia”, señaló Elvia Grimaldo, originaria de Guanajuato, quien, junto a sus siete hermanos, quisieron honrar la memoria de su madre, que falleció hace varios meses, repartiendo 700 gorditas que cocinaron de diferentes guisos. “Nuestra madre nos enseñó a venir a darle gracias a la Virgen desde que llegamos de México”, añadió y aseguró sentirse feliz de unirse a su comunidad porque “comparte la misma devoción que nosotros y se les ve la felicidad en sus caras”.
Una casa para todos
Fray Roberto Viveros Rosales, el vicario parroquial, señaló que “ha sido un año de mucho trabajo, de muchos signos que hablan de construir comunidad y de sentirnos corresponsables”; y afirmó que “todos somos constructores”.
“Es cumplir con el cometido de ‘La Morenita’, porque ella quiere una casa donde entren todos, que todos puedan encontrar alivio y donde hay posada para convivir todos”, aseveró. Resaltó, además, que la invitación de la Virgen María toma mayor prioridad siendo una comunidad migrante, “María nos invita a reconocer que hemos de acogernos y a enriquecernos los unos a los otros con nuestra presencia y con nuestro cariño”, apuntó.
“Los jóvenes siempre encontramos un espacio en nuestra parroquia”, expresó Celene Sánchez, 23, que participó en la representación de las apariciones de la Virgen de Guadalupe a San Juan Diego.
Nancy Almedia, la coordinadora de la “Danza Reina del Tepeyac”, integrada por 20 mujeres, asegura que dese hace 4 años “es un honor que nos den un espacio para venir a venerar a Nuestra Señora de Guadalupe, pues, a pesar de no ser miembros, “siempre nos hemos sentido bienvenidas”.
Olga Corrales, que es originaria de Durango y pertenece al Grupo de Guadalupanas, asegura que su fe se avivó hace cinco años cuando llegó a esta parroquia “donde encontré gente buena, y tantos ángeles como nuestro párroco y nuestros otros sacerdotes”.
Ha aprendido aquí a “ayudar a la comunidad y a ser más caritativa y empática”, expresó, y señaló que se siente “amada, feliz y muy bendecida”.
Una comunidad evangelizada en el horizonte
El Padre Castro Torres manifestó que con la futura construcción de un oratorio para que los fieles puedan hacer una oración más íntima ante el Santísimo, además de la remodelación del retablo y el nuevo ambón que se lograran este año, esperan seguir creciendo, no sólo en números, sino también espiritualmente, para “que la gente sea más buena” y vea que “todos los frutos buenos son de la bondad de Dios y porque verdaderamente Dios ha entrado en el corazón de las personas que vienen a Guadalupe”.
Destacó también que espera que las “celebraciones evangélicas” puedan llevar a acciones sociales desde el Evangelio, “no por paternalismo, ni por filantropía”, sino para ponerlo en práctica y sentir el “Evangelio viviente, porque Dios los ama y porque nosotros también los amamos”, aseveró.