Un día a la vez: Isaac McCracken es ordenado sacerdote

North Texas Catholic
(26 de junio de 2025) Noticias-Locales

El Obispo Michael Olson impone las manos sobre Isaac McCracken durante su ordenación el 24 de mayo en la Catedral de St. Patrick en Fort Worth. (NTC/Kevin Bartram)

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FORT WORTH — Andrés Hernández, Lucas Hernández y Jacob Smith tenían una gozosa motivación para levantarse temprano la mañana del 24 de mayo. Viajaron al centro de Fort Worth y esperaron frente a la Catedral de St. Patrick a que se abrieran las puertas de la histórica iglesia. Un joven al que admiran mucho estaba a punto de dedicar su vida a Dios y a la Iglesia.

Isaac Joseph McCracken pasó su año pastoral trabajando en la Parroquia de St. Elizabeth Ann Seton de Keller. Los adolescentes estaban ilusionados por ver al Obispo Michael Olson ordenar al diácono de transición de 27 años al sacerdocio durante una misa solemne llena de rituales centenarios.

“Soy monaguillo, así que pasé mucho tiempo con el Diácono Ike en la iglesia”, explica Lucas Hernández, un joven de 17 años, graduado de la preparatoria y futuro alumno de la Universidad de Ave María. “Siempre fue muy reverente y nos ayudó cuando lo necesitábamos. Recuerdo una vez que el sacerdote estaba enfermo, pero aun así, dio la homilía. Fue muy buena”.

Ésta era la primera vez que los tres jóvenes asistían a una misa de ordenación sacerdotal. 

“El Diácono Ike nos dio un buen ejemplo”, añade Hernández. “Eso, sin duda, te hace pensar en una vocación al sacerdocio o a la vida religiosa”.

 

Un nuevo comienzo

La ordenación de Isaac McCracken al Sagrado Orden del Sacerdocio es la culminación de siete años de estudio, discernimiento y oración para este joven de Arlington, que en algún momento pensó en convertirse en profesor de economía.

McCracken se graduó recientemente de la Facultad de Teología de Catholic University of America, donde obtuvo una maestría en divinidad, una licenciatura en teología sagrada y un certificado de posgrado en latín. El exfeligrés de St. Vincent de Paul comienza su nuevo ministerio al mismo tiempo que la Iglesia universal da la bienvenida a un nuevo papa, Su Santidad León XIV, el excardenal estadounidense Robert Prevost. 

“Tengo mucha esperanza; tener un nuevo papa para la Iglesia y, al mismo tiempo, ser ordenado al sacerdocio”, expresa con entusiasmo el Padre McCracken, que ha sido asignado a la Parroquia de Holy Family de Fort Worth. “Estoy muy emocionado”.

Antes de seguir su vocación, el hijo de Joann y Gary McCracken pasó dos años en la Universidad de Texas de Arlington y participó activamente en la comunidad católica universitaria del campus. Su decisión de ingresar al seminario en el 2018 es un compromiso que mantiene, “un día a la vez, un año a la vez”. 

 

Una experiencia emocionante

Padre Isaac McCracken distribuye la Comunión durante su Misa de ordenación. (NTC/Kevin Bartram)

Sus padres compartieron esa jornada con Isaac y su hermano mayor, Liam, a quienes criaron en un hogar católico típico. Fueron educados en escuelas públicas, asistieron a clases de catequesis, a la escuela bíblica durante las vacaciones y a misa con la familia.

La determinación de Isaac de estudiar para el sacerdocio sorprendió a sus padres.

“Es un sacrificio, pero estamos muy orgullosos de él”, afirma su madre, enumerando las cualidades que harán de su hijo un buen sacerdote. “Nuestro hijo escucha. Es amable y muy inteligente. Pero, sobre todo, se preocupa y quiere que a la gente le vaya bien”.

Fue muy conmovedor presenciar la consagración de las manos de su hijo con el Santo Crisma tras varios años en el seminario.

“Ha sido un largo camino, pero estamos preparados, y sé que Isaac lo está también”, asevera McCracken con entusiasmo. “Para que la Iglesia avance necesita sacerdotes jóvenes buenos con valentía y compasión. Los necesita para hacer del mundo un lugar mejor”.

 

Rebosantes de alegría

En su homilía, el Obispo Olson afirmó que los corazones de la Iglesia local rebosan de alegría y esperanza por la ordenación de un nuevo presbítero.

“Cristo quiso darnos sacerdotes a la Iglesia como pastores de su rebaño”, declara el obispo a los seiscientos veinticinco fieles presentes ese día en la catedral. “Los sacerdotes están llamados a proteger su rebaño y dirigirlo a superar y debilitar a los lobos astutos de hoy, no con mayor astucia, sino con la sencillez inocente y el amor desinteresado de nuestro Señor Jesucristo”.

El líder de los católicos del norte de Texas explica que el ministerio de un sacerdote consiste en establecer, mantener y reparar el vínculo entre Cristo y su pueblo mediante la plegaria Eucarística, la predicación y una presencia misericordiosa en el confesionario.

“Nosotros como sacerdotes, incluso cuando somos vasos frágiles y de barro, estamos llamados a liderar dando ejemplo de discipulado, servicio desinteresado y la misericordia que se requiere de todos los bautizados”, agrega.

 

Un ritual antiguo  

Luego de la homilía, el Rito de Ordenación continuó con el elegido expresando su disposición a aceptar las responsabilidades que conlleva la ordenación. El futuro sacerdote hizo promesas de respeto y obediencia al obispo y a sus sucesores.

En un momento muy emocionante, que simboliza la dependencia de un hombre de Dios y su indignidad para el ministerio, el Diácono McCracken se postró ante el altar mientras la congregación cantaba la Letanía de los Santos.

El Padre Isaac McCracken abraza a su padre después de entregarle su estola confesional durante su primera Misa el 25 de mayo en la Parroquia de St. Vincent de Paul en Arlington. (NTC/Juan Guajardo)

La parte más solemne de la ceremonia de ordenación continuó con la Imposición de Manos. Al igual que los Apóstoles que utilizaron este gesto al elegir los primeros diáconos de la Iglesia (Hechos 6, 6), el Obispo Olson colocó las manos sobre la cabeza del ordenando y oró en silencio para invocar los dones del Espíritu Santo. Varios sacerdotes se acercaron también al presbítero recién ordenado e hicieron el mismo gesto para indicar que todos pertenecen a un solo sacerdocio con Jesucristo.

El Padre Philip Brembah y el Padre James Flynn asistieron al obispo en la investidura del Padre McCracken con una estola (señal de su oficio sacerdotal) y una casulla (vestimenta que se usa para la celebración de la Misa). El recién ordenado se arrodilló de nuevo ante el obispo y sus manos fueron ungidas con el Santo Crisma, que es símbolo de su nueva autoridad para consagrar la Eucaristía y administrar los sacramentos.

Sus padres llevaron el cáliz y la patena al altar, que el Obispo entregó al Padre McCracken mientras decía: Recibe la oblación del pueblo santo para ser ofrecida a Dios. Comprende lo que harás. Imita lo que celebrarás y conforma tu vida al misterio de la cruz del Señor.

A continuación, el Obispo celebró la Liturgia de la Eucaristía junto con el Padre McCracken.

 

Ser valiente 

El seminarista Nicholas Hoelscher, que comenzará su segundo año de teología en agosto, se alegró de ver a su amigo y mentor convertirse en sacerdote de la diócesis.

“Me llena de esperanza para mi futuro”, dijo este joven de 30 años, que asistió a la Facultad de Teología en Washington, D.C., junto con el Padre McCracken. “Allí asumió un papel de liderazgo y se aseguró de que los demás seminaristas estuvieran bien”.

Su consejo para otros jóvenes que consideran una vocación es conciso: sean valientes.

“El miedo es la muerte del amor”, enfatiza el feligrés de St. Joseph. “Hay que tener valentía para entregarse de esta manera. No se puede amar, si se tiene miedo”.

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