Santos que iluminan nuestro camino

Parroquia de St. Rose of Lima de Glen Rose. (NTC/Rodger Mallison)
Qué es un santo? De acuerdo con la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB), los santos, canonizados oficialmente o no, fueron personas que vivieron heroicamente vidas virtuosas, ofreciendo su vida por el prójimo o siendo martirizados por su fe, y quienes son dignos de imitación.
Éste es el caso de Santa Rosa de Lima, Santo Tomás Apóstol y San Bartolomé, a quienes celebramos entre los meses de julio y agosto. Sus vidas reflejan las palabras que el Papa Francisco utilizó para describir a los santos: “Personas llenas de Dios, incapaces de permanecer indiferentes ante las necesidades del prójimo y testigos de caminos luminosos, posibles también para nosotros”.
Santa Rosa de Lima: Amor, sacrificio y entrega a Dios
“Jesús, que estés siempre conmigo”, fue la frase que Santa Rosa de Lima repitió varias veces durante su renovación de votos religiosos poco antes de su muerte el 23 de agosto de 1617.
Santa Rosa de Lima, la primera Santa canonizada del continente Americano, nació en Lima, Perú, en 1586, con el nombre de Isabel Flores de Oliva. Debido a su gran belleza, su madre comenzó a llamarla Rosa, nombre que adoptó durante su confirmación.
Se caracterizó por una vida de penitencia, sacrificios, servicio a los demás y un inmenso amor a Dios. Desde temprana edad deseaba consagrarse a Dios y, al leer sobre Santa Catalina de Siena, decidió seguir su ejemplo. A pesar de las objeciones de familiares y amigos comenzó a ayunar frecuentemente, vestía ropa áspera y buscaba ocultar su belleza para vivir con humildad y entrega total a Dios.
Frente a la oposición de sus padres de entrar al convento, Rosa decidió permanecer “virgen en el mundo” y, a los 20 años ingresó a la Tercera Orden de Santo Domingo. Sus penitencias se hicieron cada vez más fuertes, incluso utilizaba frecuentemente una corona de espinas con rosas. Todo esto lo ofrecía por las ofensas contra Dios, la idolatría de su país, la conversión de los pecadores y las almas del purgatorio.
Cuando no estaba ayudando económicamente a su familia tejiendo, atendía a los enfermos y necesitados desde la casa de sus padres, donde también dedicaba largas horas a la oración.
La Parroquia de St. Rose of Lima ubicada en Glen Rose, fue dedicada a esta santa el 1993 por el Obispo Delaney. El párroco, Padre Brandon LeClair, expresó que Santa Rosa de Lima es un gran ejemplo para todos nosotros de cómo tomar control de nuestros deseos y ofrecerlos al Reino de Dios: “Tomará sacrificios y entrega a Dios, pero es algo que vale la pena. En medio del caos de este mundo, nos ayudará a enfocarnos en lo que realmente importa: Dios en nuestras vidas”.
Santo Tomás Apóstol: De la duda a la fe
“No se conoce cómo Tomás fue llamado por Jesus a ser apóstol, pero las intervenciones que tiene en la Biblia lo convierten, en mi opinión, en el santo patrono de todos nosotros”, comentó el Diácono Humberto Serrano, de la Parroquia de St. Thomas the Apostle en Fort Worth.
La intervención más conocida de Tomás es su duda cuando Jesús resucitado se aparece por primera vez a los demás apóstoles. “Todos, en algún momento, hemos dudado de nuestra fe”, explicó el diácono. Por eso, muchos santos consideran que la duda de Tomás fue por causa divina. San Gregorio Magno decía: “Más provechosa nos ha sido para nuestra fe la incredulidad de Tomás, que la fe de todos los discípulos”, porque al tocar las heridas de Cristo, ayudó a confirmar la fe de generaciones enteras.
Otra intervención importante ocurre cuando Lázaro, el mejor amigo de Jesús, muere. Al saber que Jesús iría a verlo, Tomás dijo: “Vamos todos a morir con Él”. Lo que se hizo una realidad, ya que, después de la ascensión de Jesús, Tomás predicó y evangelizó en la India, donde finalmente murió martirizado.
El diácono Serrano señaló que hoy también muchos cristianos “mueren” por el Evangelio al enfrentar rechazo, burlas o persecución por vivir su fe, pero están llamados a seguir adelante con valentía.
La festividad de Santo Tomás se celebra el 3 de julio y la Parroquia de St. Thomas the Apostle de la diócesis de Fort Worth, fundada en el 1937, la celebra con una Misa y una cena. El diácono compartió que, “tanto el clero como los feligreses son partícipes de esta celebración, recordando las palabras de Santo Tomás: “Señor mío y Dios mío”, y reconociendo que después de la duda, viene la certeza, gracias a la misericordia de Dios”.
San Bartolomé: “Ven y lo verás”
San Bartolomé, conocido también como Natanael en el Evangelio de Juan, fue uno de los doce apóstoles elegidos por Jesús, que dio su vida defendiendo su fe.
Diane Etzel, una de las primeras feligreses de la Parroquia de St. Bartholomew en Fort Worth, expresó que San Bartolomé nos recuerda que, “si realmente buscamos y deseamos conocer a Dios, Él siempre encuentra la manera de acercarse a nosotros”.
Natanael conoció a Jesús por medio de Felipe, sin embargo, al conocer que Jesús era de Nazaret, dudó que fuese el Mesías. Felipe lo invitó a tener un encuentro personal con Jesús con la frase: “Ven y lo verás” (Jn. 1, 46), a lo cual Natanael accedió.
Al ver Jesús a Natanael, le dijo “he aquí un auténtico Israelita, en quien no hay engaño” (Jn 1, 47). Al reconocer estas palabras como ciertas, Natanael le preguntó a Jesús cómo lo conocía y Jesús respondió que lo había visto antes, debajo de la higuera. Al escuchar esto Natanael reconoció a Jesús como el Hijo de Dios”.
“El Señor nos encuentra de la manera que sea necesaria, tal como lo hizo con Natanael. Él dudó, pero Jesús salió a su encuentro, y así también lo hace con nosotros”, compartió Etzel.
Después de la resurrección de Jesús, se conoce que San Bartolomé fue a evangelizar a las regiones orientales y murió desollado en Armenia. Por esta razón, las imágenes de San Bartolomé lo muestran sosteniendo un cuchillo y una “tela”, que en realidad es su piel, representando así la manera en que fue martirizado.
“La fiesta de San Bartolomé se celebra el 24 de agosto y es un recordatorio de pedir la intercesión de este santo para ser valientes en defender nuestra fe y ser firmes en ella, así como lo fue él”, concluyó Etzel.