Abren con júbileo la Puerta Santa

Una feligrés hace la Señal de La Cruz al pasar por las Puertas Santas de la Parroquia de Our Lady of Guadalupe de Fort Worth el 13 de marzo. (NTC/Juan Guajardo)
La Parroquia de Our Lady of Guadalupe de Fort Worth reafirma con gozo y entusiasmo “su tarea de llevar esperanza” al ser designada como uno de los lugares santos de peregrinación de la Diócesis durante el año de Jubileo, sintiéndose “muy amados por Dios y por nuestro Obispo”, asegura su párroco Fray Feliciano Torres-Castro, O.F.M. Cap.
La Iglesia Católica celebra cada 25 años el Jubileo, durante el cual se otorga la indulgencia plenaria - el perdón de todos los pecados cometidos y sus efectos - a los fieles que se confiesen, crucen la Puerta Santa en las basílicas de Roma, reciban la Santa Eucaristía y recen por las intenciones del Papa.
El Papa Francisco, pidió que en este año jubilar, llamado “Peregrinos de Esperanza”, todas las diócesis ‘abran’ la Puerta Santa a todo peregrino y reciban las indulgencias, sin que tengan que viajar a Roma.
El Obispo Michael Olson decretó como lugares de peregrinación en la Diócesis de Fort Worth a la Catedral de St. Patrick de Fort Worth y las siguientes parroquias: Immaculate Conception of Mary de Wichita Falls, Sacred Heart de Comanche, St. Philip the Apostle de Flower Mound y Our Lady of Guadalupe de Fort Worth.
La tradición de entrar por la Puerta Santa comenzó en el año 1300 con el Papa Bonifacio VIII. Dichas puertas se abrían sólo durante los años jubilares para ofrecer la oportunidad de conceder a los fieles la indulgencia plenaria y sentir la misericordia de Dios.
Sergio Martínez, feligrés de la Parroquia de Our Lady of Guadalupe desde hace 15 años, no dudó en poner al “servicio de la Iglesia” sus talentos en carpintería para construir ‘la Puerta Santa’, pues sabe que “es por la fe y la gracia que Dios nos da la indulgencia, pero si con el talento que Dios me dio puedo ayudar para que muchos puedan cruzar la puerta y ganar indulgencias, me siento privilegiado y feliz”, asegura Martínez, originario de Zacatecas.
El Padre Chano, como llaman sus feligreses a Fray Castro-Torres, explica que cruzar la puerta santa es un acto profundamente simbólico, que representa la entrada a un nuevo período de gracia. Es “entrar al redil de Jesús” para cambiar nuestras vidas y tomar un compromiso.
El año jubilar, añade el sacerdote originario de Chihuahua, “es un encuentro vivo con Jesús”, poniendo “el acento en la renovación y la conversión”.
“Esta iglesia es la casa de Santa María de Guadalupe, quien pidió que se le construyera un lugar donde entren todos. Eso ya es un signo de esperanza”, afirma el vicario Fray Roberto Viveros Rosales, originario de Michoacán.
Los frailes Capuchinos “se llenan de júbilo” al recibir los sacerdotes que llegan a celebrar Misa junto a sus feligreses y los acompañan, cuando así se les pide, con charlas, la peregrinación con la cruz jubilar en medio de los cantos y la Letanía de los Santos, la renovación de las promesas bautismales y la Santa Eucaristía.
El Padre Thu Nguyen, párroco de la Parroquia de St. Paul the Apostle de River Oaks, fue a la Parroquia Our Lady of Guadalupe el 13 de marzo para celebrar la Misa, acompañado de más de 60 de sus feligreses.
“Necesitamos darle a la gente toda ocasión para recibir la gracia de la indulgencia”, dijo el Padre Nguyen. “Mi esperanza es reconciliar muchos casos de familias que no viven sus sacramentos” y “sembrar el deseo de regresar a Dios con todos sus pecados perdonados”, agregó. Señaló, además, que van a regresar el 26 de junio con más peregrinos.
Rumelia Luján, feligrés de St. Paul por más de 30 años, no sólo peregrinó para recibir la indulgencia, sino también para participar de la Liturgia como Ministro de la Eucaristía.
“Cuando el Padre Thu le agradeció a la Parroquia de Our Lady of Guadalupe por habernos recibido, diciendo “venimos de San Pablo”, fue muy emotivo sentir cómo somos su rebaño y que él nos está llevando al Señor”, comparte Luján.
Daisy Pérez sintió que, tanto ella como su familia “no estamos solos”, al confesarse y profundizar en el valor de la indulgencia; y “llegando juntos en comunidad” desde su Parroquia de St. Paul.
Para Mónica Mendoza y su esposo Jorge, ser “peregrinos de esperanza” ha representado, no sólo buscar la indulgencia para ellos, sino para el alma de su hija Mónica Patricia, que falleció a la edad de 25 años.
El matrimonio Mendoza, que son oriundos de Aguas Calientes y llevan casi tres décadas de pertenecer a la Parroquia de St. Stephen de Weatherford, entrelazó sus manos al cruzar la Puerta Santa acompañados de 5 de sus 6 hijos, llevando en el corazón y en sus oraciones a su hija Mónica Patricia. “Confiamos en las promesas de Dios pidiendo la indulgencia plenaria para nosotros, pero, sobre todo, por el alma de nuestra hija que falleció hace dos años”, dijo Mónica Mendoza.
“Llegamos con nuestra alma adolorida, pero el Padre Chano y el Padre Beto (Fray Rosales), llenos de su amor al servicio, nos dijeron, ‘Aquí está Dios esperándolos’”, describe Mónica sobre su primera peregrinación en febrero junto a 10 feligreses de St. Stephen y su regreso en marzo junto a 60 peregrinos de su propia parroquia. “El abrazo de la parroquia como lugar de peregrinaje fue fraterno y hermoso”, señala.
Mendoza planea ofrecer la indulgencia en comunidad una vez al mes, pues “tenemos que vaciar el purgatorio”, asevera.