Conversión Día a Día

NTC/Juan Guajardo
DE QUIÉN SE HABLA: Del Padre Rosalino Aguirre Bahena, CORC, vicario parroquial de la Parroquia de Holy Name of Jesus de Fort Worth.
HUMILDE Y FELIZ: El Padre Aguirre fue criado en un hogar modesto junto a sus otros diez hermanos en el pueblo de Zacatepec de Hidalgo, Morelos, México. “No éramos ricos, pero gracias a Dios, no nos faltaba nada”.
Él le atribuye a su devota abuela el haber cultivado su fe. Ella invitaba siempre a su casa a los sacerdotes viajeros de los Estados Unidos durante el verano para compartir una comida y para que aprendieran español. Ella llevaba los domingos a toda la familia a misa.
GUIADO, NO LLAMADO: Su abuela le pedía a la Santísima Virgen cada vez que rezaba el Rosario que uno de sus nietos rezara y discerniera para ser sacerdote.
“Pero no era por mí por quien rezaba, sino por mi hermano mayor”, señala el Padre Aguirre con una sonrisa. “Bueno, Dios no cumple caprichos”. Muchos atribuyen haber escuchado un llamado, “pero yo nunca lo oí. Para mí, fue más como la separación del Mar Rojo, con el Señor disipando todas mis dudas”.
UNA DECISIÓN INESPERADA: Antes de ingresar al seminario, el Padre Aguirre estudió para ser profesor de educación física y, más tarde, consideró la posibilidad de ser técnico en ingeniería industrial. Tras asistir a un retiro de Semana Santa en su parroquia, fue invitado a discernir con los Operarios del Reino de Cristo (CORC).
De los siete hombres que ingresaron al seminario juntos, él era el único que no había servido nunca como monaguillo. “No era religioso de niño... Nadie creía en mí, pero de los siete, fui el único que se ordenó como sacerdote”.
ORDENADO AL SACERDOCIO: El 14 de julio del 2013 en la Basílica de Guadalupe, México.
PERSPECTIVA VASTA DE LA VIDA: Antes de llegar a finales del 2023 a la Parroquia de Holy Name of Jesus sirvió en varias parroquias de la República Dominicana, Puerto Rico y México, además de enseñar en el seminario. “Todas mis tareas han sido muy diferentes. Aprendí que hay que adoptar una mentalidad diferente para pasar de la pobreza de la República Dominicana a la pobreza de las montañas de México. Por la amenaza de los carteles de la droga y las casas de cartón con pisos de tierra, la pobreza es muy extrema”.
OREMOS POR TODOS: Pese a que encontró su misión en la Orden como Obrero del Reino de Cristo, el Padre Aguirre discierne su vocación a diario. “Lucho también con mis propias preocupaciones, que sigo entregando a Dios... Sí, podemos orar por la conversión de quienes matan, se dedican a la guerra y al narcotráfico, pero también debemos orar por nuestra propia conversión, porque es igual de importante”.
UN VOTO QUE CUMPLIR: Como vicario el Padre Aguirre colabora estrechamente con los feligreses de su comunidad parroquial al recibir los sacramentos y celebrar eventos importantes. La parroquia alberga numerosos bautismos, bendiciones de quinceañeras y se celebran de dos a seis bodas al mes.
“Veo que los fieles locales se esfuerzan por acercarse a la fe”, apunta el Padre Aguirre. Ha aconsejado a muchas parejas que buscan fortalecer su fe mediante la convalidación de su matrimonio.
AMAR A TU PRÓJIMO: “Jesús, al hablar de los mandamientos, nos recuerda que la ley nos manda a amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Pero si no me amo a mí mismo; si no recibo el perdón de Dios; si no me acerco a los sacramentos, ¿cómo podré amar a los demás? ¿Cómo podré perdonar a los demás? Ésa es la realidad”.
PASATIEMPOS: Cantar, como le encantaba a su abuela. Le gusta cocinar paellas, hornear pasteles de chocolate, hacer gelatina y practicar deportes.
ARREPENTIRSE CON SINCERIDAD: Hay que acudir al confesionario con respeto y un corazón sincero. “Reserva tiempo para ello en tu agenda y llega puntual. Todo requiere esfuerzo. Por ejemplo, no te regalan un coche simplemente, debes comprarlo. Eliges ahorrar para ello y conseguir un buen crédito. Lo mismo ocurre en la escuela de Dios. Necesitas tener el propósito y el deseo genuino de crecer”.
SER PRODUCTIVO: Por regla general, él evita hablar de política y fútbol. Cuando inevitablemente surge, aconseja: “Arrodíllense y recen el Rosario por su conversión. Quienes, en cambio, se dejan llevar por la ira, ‘pierden la gracia y no resuelven nada’”.