Formando discípulos

Un grupo de 46 estudiantes recibieron certificados por haber completado el Nivel I del Instituto San Junípero Serra. (NTC/Matt Redden)
“He comprendido que no puedo dar lo que no tengo, quiero conocer más mi fe y llenarme cuanto más pueda de Dios para poder llevarlo a todos los lugares donde Él me permita caminar”, expresó Joel Rojo, miembro del ministerio de los Cursillos de Cristiandad y uno de los 46 estudiantes que recibieron el 27 de septiembre su certificado por haber completado el nivel I del Instituto San Junípero Serra de la Diócesis de Fort Worth.
El Diácono Rigoberto Leyva, director de la Oficina del Ministerio Hispano de la Diócesis, explicó los inicios del instituto: “El programa de San Junípero Serra es originario de California y llegó a la Diócesis de Fort Worth hace aproximadamente 15 años para responder a la necesidad y el interés del obispo de catequizar a su pueblo. Por lo tanto, es un programa catequético para adultos que se enfoca en la enseñanza del Catecismo y de la historia de la Iglesia”.
El programa consta de tres niveles y se ofrece en inglés y en español. Cada nivel está compuesto de diferentes cursos con una duración de 6 semanas cada uno. Las clases son una vez a la semana y duran aproximadamente dos horas.
Al final de cada nivel los estudiantes tienen que pasar un examen de libro abierto sobre el material estudiado en los cursos para poder obtener su certificación, explicó Victoria Ramón, que tiene una maestría en Catequesis y Evangelización de Franciscan University de Steubenville; y que lleva enseñado en el instituto desde el 2020.
El nivel I toma 24 semanas de estudio, durante las cuales los estudiantes completan cuatro cursos sobre el Catecismo.
El nivel II comprende 36 semanas, en las cuales se enseñan seis cursos enfocados en la historia de la Iglesia.
El nivel III, que es el último, se centra en diversas áreas de especialización.
“Hay cinco concentraciones que los estudiantes pueden elegir: Sagradas Escrituras, OCIA, Pastoral Juvenil, Matrimonio y Concentración Familiar. La duración de este nivel depende de la concentración que el estudiante elija”, detalla Ramón.
El Diácono Leyva señala que, aunque los cursos del instituto se han ofrecido en la Diócesis desde hace muchos años, anteriormente muchas personas no concluían los niveles o no llegaban a inscribirse.
Sin embargo, desde hace un año se ha puesto un mayor énfasis en motivar a los miembros de la comunidad a formarse, especialmente a los voluntarios, catequistas, líderes y cualquier persona que desee enseñar temas dentro de los apostolados y ministerios.
“Cada apostolado tiene su propia enseñanza aprobada por la Iglesia, la cual lleva a sus miembros a tener un encuentro con Cristo, que es esencial. Pero de igual importancia es formarse en la enseñanza del Catecismo y profundizar en nuestra fe para alcanzar madurez espiritual”, enfatizó el Diácono.
Ramón comparte que ser testigo del crecimiento de los estudiantes es maravilloso, pues “muchas veces se inscriben por recomendación de sus ministerios, pero al escuchar la clase se dan cuenta de que hay tanto que aprender sobre nuestra fe. Dios no cesa de revelar el misterio de nuestra fe, de su amor y misericordia por medio de las enseñanzas de la Iglesia”.
Por su parte, Rojo añadió que recuerda cómo cada clase a la que asistía lo llevaba a experimentar un cambio en su vida. Siente que no solamente creció en su vida de fe, sino también en su papel como esposo, padre e hijo. A menudo, después de las sesiones, pedía al Señor la gracia de poder usar lo aprendido para llevarlo al prójimo y “ser sal y luz de la tierra, como Él nos pide”.
“Y ésa es verdaderamente la meta”, destacó Ramón. “San Pedro nos dice en una de sus cartas que siempre debemos estar dispuestos a dar testimonio de nuestra fe. Este instituto nos prepara para hacer exactamente eso y para poder distinguir entre meras opiniones o lo que vemos en las redes sociales, y la verdad.
“No sólo para compartirlo con nuestra familia, que es nuestra Iglesia doméstica, sino también porque como cristianos católicos se nos pide realizar obras de misericordia espiritual, y una de ellas es enseñar nuestra fe. Y qué mejor que hacerlo preparándonos bien y en nuestra propia parroquia”, Ramón añade.
El Diácono Leyva y la Profesora Ramón opinaron que el Instituto es muy accesible, ya que se ofrecen cursos presenciales y en línea, lo que hace que nadie se sienta limitado por la distancia.
“Cada curso tiene un costo de $35 y se ofrece a nivel diocesano, pero los cursos pueden impartirse también en las parroquias, si así se solicita. Se puede enviar a un maestro o que algún feligrés reciba la necesaria formación para que lleve el Instituto a su comunidad. Hay varias opciones, lo importante es pedirlo”, ambos señalan.
“Ésta es una prueba más de que nuestra diócesis cuenta con las herramientas necesarias para formar y educar a su comunidad. No duden en dar el paso para estar bien preparados en la misión que se nos ha encomendado”, concluye el Diácono Leyva.