Un camino al altar y el cielo

North Texas Catholic
(3 de noviembre de 2025) Noticias-Locales

Impulsadas por la fe, 17 parejas reciben el Sacramento del Matrimonio durante una Misa en la Parroquia de St. Matthew en Arlington el 27 de septiembre. (NTC/Ben Torres)

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Luego de casi dos décadas caminando juntos, Rosendo Sánchez, 39, y Monserrat Mora, 38, rebozaban de “felicidad” al caminar hacia el altar, pronunciando su “Sí” al Sacramento del Matrimonio y recibiendo en su unión la bendición de Dios.

Rosendo y Monserrat fueron una de las 17 parejas que se acercaron a la Parroquia de St. Matthew en Arlington en boda comunitaria el 27 de septiembre.

“Dios es la fuente del amor. Nunca se aparten de Él, para que se mantengan fieles a Él”, dijo el párroco Padre Ariel Muñoz, CORC, a los recién casados. Les agradeció por decir “Sí” al sacramento, que describió como “una comunidad de servicio”.

Rosendo y Monserrat han sido feligreses de St. Matthew desde hace ocho años. Tras 19 años juntos, decidieron recibir el Sacramento del Matrimonio. Según relata Rosendo, fue gracias a escuchar la Palabra de Dios y los consejos del Padre Muñoz, o “como él dice, sus ‘pedradas’ que nos avientan”, que tomaron la decisión, con el deseo de mantenerse en gracia y para“que cuando Dios nos llame, podamos encontrarnos en el cielo”. 

La pareja llegó a prepararse para la boda comunitaria después de pensarlo mucho.

“Mi estado de salud ha ido empeorando cada año y decidí que era el momento de casarnos”, compartió Montserrat. Añadió que tener a sus padres en su natal Ciudad de México también retraso su boda religiosa. 

Se vio “sorprendida de lo fácil” que fue el proceso de una boda comunitaria, además de no sentirse sola. Expresó estar muy agradecida con su parroquia de St. Matthew “por brindarnos esta oportunidad” y por “poder dar un buen ejemplo” a sus tres hijos, “aceptando al Señor Jesucristo en nuestra vida, en nuestra casa y en nuestra familia”, dijo.

Ellos piden a Dios “fuerza, paz y sabiduría” para su matrimonio.

 

Abriendo las puertas al sacramento del Matrimonio

Haidy Ozaeta y su esposo Javier Ozaeta, a la izquierda, reciben la Comunión durante el sacramento del Matrimonio en la parroquia católica de St. Matthew en Arlington, el sábado 27 de septiembre de 2025. (NTC/Ben Torres)

“Cristianizar a estas parejas, para que santifiquen su unidad matrimonial”, es de gran importancia para el Padre Muñoz, que, desde hace cuatro años, cuando fue asignado párroco, se dio a la tarea de fomentar estos sacramentos en la parroquia. Se esfuerza a conocer la historia de cada pareja y buscar el mejor camino “para que vivan su vida sacramental”. 

El Padre Muñoz aseguró que cuentan con la plena autorización y que cumplen con cada requisito de la Diócesis. No obstante, procuran evitar requisitos demasiado “rigurosos”, como el de requerir el Sacramento de la Confirmación, “pues lo pueden realizar después”; esto aplica también a documentos que pueden presentarse mediante una declaración jurada. Él señaló que lo importante es “no cerrarles las puertas” a las parejas y enfatizó que es el párroco quien debe tomar la decisión, mientras que las secretarias parroquiales “deben estar bien informadas”.

Acercar las parejas al Sacramento del Matrimonio significa “ganar más almas para Dios” y “un triunfo, pues ése es mi cometido como sacerdote”, enfatizó Padre Muñoz, originario de Querétaro, México. Él agregó que está alegre de ver crecer en la fe a familias de su parroquia, mientras que al mismo tiempo anhela que cada parroquia tenga la apertura para que más parejas puedan vivir en gracia.

Ésta es la cuarta boda comunitaria anual que se celebra desde el 2022, luego de una pausa en el 2014, explicó Alma Vázquez, directora de educación religiosa y coordinadora pre-matrimonial de St. Matthew. 

La mayoría de las parejas llevan más de 10 años viviendo juntos o están casados solamente por la ley civil, señaló Vázquez, quien ha preparado parejas que llevan hasta 40 años en unión libre. Vázquez comentó además que el Padre Muñoz da a las parejas la libertad de ir con su vestido blanco, usar el velo y que sus padrinos lleven el anillo, el lazo y las arras, permitiendo así que, aún en una boda grupal, “puedan seguir teniendo esa bonita experiencia”. 

“Se hace todo exactamente como si fuera una pareja de novios”, explicó Vázquez sobre la preparación que pide la Diócesis, que incluye, cuestionarios, entrevistas con el sacerdote, los retiros “Jesús te invita al Sacramento del Matrimonio” y, si fuera necesario, el curso de planificación familiar en línea.

Vásquez quien ha trabajado con parejas desde 1996 destacó “el gran anhelo de las parejas de recibir la Eucaristía”, y afirmó que verlas luego “participar por completo en la Misa, algunos involucrados como lectores o acomodadores, y sus hijos, como monaguillos” representa la alegría de “saber que estoy poniendo un granito de arena para que, gracias a Dios, estas parejas tengan su Sacramento del Matrimonio”. 

Padrinos colocan el lazo nupcial a las 17 parejas durante la Misa del Sacramento del Matrimonio en la Parroquia de St. Matthew en Arlington el 27 de septiembre. (NTC/Ben Torres)

 

Nunca es demasiado tarde

José González y Eleonor García llegaron también “a pedir la bendición de Dios”. Eleonor con su sonrisa y José con su mirada plasmaron en todo momento de la ceremonia su deseo de “estar bien con Dios”, luego de 11 años de estar casados sólo por lo civil. 

Aunque habían intentado antes casarse por la Iglesia en otra parroquia, se encontraron con “una serie de requisitos” que no pudieron cumplir y fueron posponiendo su boda. Por eso, cuando escucharon que St. Matthew, la parroquia a la que Eleanor había ido desde niña, celebraría una boda grupal, fue como sentir “un llamado de Dios”, exclamó José. Agregó que el proceso fue sencillo “en comparación de cómo fue hace años cuando tratamos de hacerlo” apuntó. 

“No hay que tener miedo pensando que es demasiado tarde para recibir el Sacramento del Matrimonio”, enfatiza Eleonor, cuyos padres son mexicanos. Además aseguró que los retiros, pláticas y prédicas de la diócesis y de la parroquia les ayudaron a “valorizar y atesorar” su matrimonio.

José señaló que no estar casados por la Iglesia los hacía sentir “muy atrás en la fila”, al no poder recibir la Eucaristía. Por eso, al llegar “el anhelado” día de su boda, se sintieron “llenos” y esperanzados de poder integrarse pronto a algún ministerio parroquial y ser ejemplo para sus cuatro hijos.

José Guadalup­e Valdez y su esposa Sofía Valdez escuchan la homilía del Padre Ariel Muñoz durante la Misa del Sacramento del Matrimonio en la Parroquia de St. Matthew en Arlington el 27 de septiembre. (NTC/Ben Torres)

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