Un espacio para Dios

El Padre Pepe Ruiz, SJ, en un embarcadero situado en la propiedad de Montserrat Jesuit Retreat House en Lake Dallas, donde se ha desempeñado como líder de retiro durante los últimos tres años. (NTC/Juan Guajardo)
En medio del bullicio de cada día, el silencio se convierte en un refugio necesario. El Padre Pepe Ruiz, SJ, invita a acudir a la casa de retiro Montserrat Jesuit Retreat House a todos los que deseen explorar el don del silencio como un camino para reconectarse con Dios lejos de las distracciones cotidianas.
“Conozco personas que vienen cada seis meses y otras, cada dos años”, dijo el sacerdote. “Lo más importante es establecer una regularidad para tener un momento especial en el que uno pueda estar solamente con Dios, sin distracciones”. Hacer un retiro al año se convierte en algo parecido a un ejercicio espiritual, dijo.
Muchos participantes encuentran consuelo y claridad al seguir las prácticas de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio durante un fin de semana de retiro en silencio. Se trata de una experiencia que también ha sido profundamente significativa para el Padre Ruiz.
El sacerdote fue testigo del valor de la guía espiritual desde muy joven, lo que le llevó a hacer su primer retiro a los 14 años, en el que descubrió la trascendencia de su relación personal con Dios.
“Recuerdo que cuando íbamos a ver a un sacerdote jesuita él hablaba de temas de discernimiento, algo que ahora reconozco como parte de la espiritualidad ignaciana”, afirmó. “Más adelante, cuando tenía unos 14 años, hice un retiro personal. Fue una experiencia muy importante para mí porque me ayudó a darme cuenta de que mi fe era distinta a la de mis papás y de que yo tenía mi propia historia con Dios”.
A partir de entonces, el Padre Ruiz comenzó a ayudar a dirigir retiros para jóvenes adultos en Ciudad Juárez donde se crió. Era mucho trabajo, pero se sentía atraído por las experiencias espirituales transformadoras de cada fin de semana.
“Fue allí donde comenzó mi vida personal de oración y empecé a discernir lo que Dios me estaba llamando a hacer”, aseveró el Padre Ruiz. Mientras estudiaba ingeniería él deseaba tener una pareja que compartiera su pasión por los retiros y buscaba trabajos que pudieran financiar sus esfuerzos ministeriales. No obstante, al reflexionar más profundamente se dio cuenta de que sus prioridades y deseos más profundos lo estaban guiando hacia ayudar a otros a encontrarse con Dios y tomó un semestre sabático para discernir su vocación.
“El mayor descubrimiento que tuve fue reconocer qué era lo que más disfruto, lo que me da vida, lo que siento que hago bien, y donde he recibido dones: organizar retiros y trabajar con las personas”, compartió. “Sentía un fuerte llamado al ministerio”.
Atraído por las cuatro áreas principales de servicio de los jesuitas — los retiros espirituales, la educación, el trabajo social y el servicio parroquial —ingresó al seminario a los 21 años. Tras 21 años de formación, pronunció sus votos perpetuos en el 2024 en la Parroquia del Sagrado Corazón de El Paso.
El Padre Ruiz sirvió en Luisiana, San Louis, Boston, Houston, Madrid, Guadalajara y Puerto Rico durante su formación. Obtuvo dos maestrías en Boston College, enseñó en una preparatoria, trabajó en la pastoral universitaria , fue vicario, párroco y brindó apoyo a las personas afectadas por el huracán Katrina y el huracán María. En esos momentos críticos ofreció apoyo y guía pastoral a quienes más lo necesitaban — visitaba a los más vulnerables, oraba con ellos, los acompañaba en su dolor y los animaba a invitar a Cristo a ser parte de lo que estaban viviendo.
“Fue algo muy bonito, incluso en medio de todo lo que estaba siendo difícil”, explicó. “Para mí fue profundamente gratificante poder estar ahí, acompañándolos en ese momento”.
Regreso al retiro
El Padre Ruiz se encontraba sirviendo en Denver cuando su provincial le hizo una petición: necesitaban un sacerdote que hablara español en Montserrat.
El ministerio de retiros fue siempre una parte central de la vocación del padre Ruiz, pero se ha convertido en los últimos tres años en su enfoque principal al servir junto a otros dos sacerdotes jesuitas en Montserrat.
La casa de retiro, que está ubicada en Lake Dallas, es un espacio de oración y encuentro con Dios, sin barreras ni debates, en la que se acoge a personas de todas las edades y credos, señaló el sacerdote. “Es un espacio para orar, estar con Dios, leer la Escritura… y no hay ningún impedimento para hacerlo juntos. Es un lugar muy amigable para ese tipo de encuentro y diálogo entre personas diferentes”.
Los participantes hacen un retiro en busca de claridad interior, sabiduría, renovación y, a veces, con el deseo de liberarse del peso de decisiones difíciles.
Muchas personas se sienten agobiadas por decisiones “grandes y difíciles, y sienten que aquí pueden enfrentarlas, que éste es un lugar seguro para estar con Dios y que salen con la fuerza para tomar esas decisiones”, añadió.
La casa de retiro de Montserrat proporciona a la comunidad hispana una oportunidad adicional para participar de un retiro en silencio, ya que tiene disponibles cinco diferentes fechas al año. El Padre Ruiz espera que los asistentes puedan experimentar en cada retiro los frutos de los Ejercicios Espirituales y del Examen Diario Ignaciano, una práctica que invita a reflexionar sobre cómo Dios ha estado presente día a día a lo largo de sus vidas.
El Padre Ruiz tiene la esperanza de que los fieles puedan “pensar que la vida espiritual puede ser algo que se disfrute mucho. Hay gente que ven la oración como una responsabilidad ... Pero también, puede convertirse en un momento personal para mejorar y crecer”.
Obtenga más información o regístrese para un próximo retiro en la Casa de Retiros Jesuita Montserrat aquí: https://montserratretreat.org/espanol-folder o llamar a 940-321-6020 | Stephanie Meza | o enviar un correo electrónico a: [email protected]