Un instrumento de servicio

NTC/Juan Guajardo
ÉL ES: Padre Rubén Tena Guzmán, vicario parroquial de la Parroquia de Immaculate Heart of Mary de Fort Worth.
LUZ BRILLANTE: El mayor de cinco hermanos se crió en el municipio de Copándaro de Galeana, Michoacán, México. Cuando tenía 12 años y era monaguillo, un nuevo sacerdote llegó a la parroquia de su ciudad natal y comenzó a “revolucionar” lo que antes había sido una parroquia sin vida. La alegría del sacerdote al servir la comunidad animó al joven Tena Guzmán a interesarse en el sacerdocio. “Ay, yo quisiera ser así”, recordó haber pensado.
PRUEBA Y ERROR: Se mudó a California, donde su padre nació, cuando tenía unos 20 años. Aunque su principal obligación era el trabajo, también sentía la necesidad de priorizar asistir a misa y llevar una vida de fe plena.
Al poco tiempo compartió su deseo de ser sacerdote con el párroco, quien lo animó a un período de discernimiento y a participar en el grupo juvenil de la parroquia. Finalmente, tras mudarse a otro lugar y comenzar a ir una nueva parroquia, solicitó reunirse con el párroco, que providencialmente era el Director de Vocaciones de la Confraternidad Sacerdotal de los Operarios del Reino de Cristo. Al cabo de un tiempo fue invitado a visitar el Seminario de CORC en Querétaro, México. Como ya tenía 27 años, el joven se sentía mucho mayor que la mayoría de los seminaristas, que tenían entre 17 y 21 años. No obstante, el Seminario lo aceptó.
CARISMA PARA TRABAJAR: A través del ejemplo de los sacerdotes de su orden, los primeros años de seminario le enseñaron el valor de la humildad y la disposición para completar cualquier tarea necesaria: “Ya no era tanto trabajo intelectual, sino más bien pastoral, más trabajo manual. Por eso, es que nosotros decimos que, como Operarios, como sacerdotes, podemos hacerlo”.
ORDENACIÓN: 12 de septiembre de 2020 en el Templo Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús del Seminario de CORC en Querétaro, México.
CERCANO A SU FAMILIA: Tras su ordenación, el Padre Tena Guzmán fue asignado a trabajar en Oklahoma. Supo, al cabo de casi un año, supo que serviría junto al Padre Oscar Olvera en Fort Worth.
Al recibir la noticia, el joven sacerdote se llenó de alegría, ya que sus padres y hermanos se habían mudado al área metropolitana de Dallas-Fort Worth. Ahora puede llevar a su madre al trabajo todos los días antes de la Misa de la mañana y tuvo la oportunidad de estar con su padre, acompañándolo a sus citas de diálisis, antes de su reciente fallecimiento.
“Cuando tú confías en Dios y cuando tú tienes la certeza, la seguridad de que hiciste lo que debías haber hecho, y claro que es triste, es doloroso, pero a la vez, es algo muy bonito”, reflexionó el Padre Tena Guzmán.
SERVICIO A LOS DEMÁS: Él define su vocación como un compromiso de servicio a los demás. “Es verdaderamente ponerse al servicio de otros, saber escuchar, saber aconsejar...
"Qué significa ser sacerdote, sino ponerse verdaderamente al servicio de otros, saber escuchar, saber aconsejar y, al final de cuentas, entender? Esto es lo que yo quería, esto es parte de mi respuesta: ser sacerdote es ser un instrumento, lo cual a veces cansa, pero al final, es parte de tu vocación, porque es una vocación de servicio”.
CADA DÍA CUENTA: “No todo es color de rosa en la vida del sacerdote. ... la meta es de todos los días y de lo que haces todos los días”.
PUERTAS ABIERTAS: Por muy ocupada que sea la vida parroquial, ayudar a las personas a recibir los sacramentos es de suma importancia. “Quienes podemos ayudar, tenemos que estar dispuestos a hacerlo. Porque eso dice el Papa Francisco, ¿no? La Iglesia tiene que ser una casa con las puertas abiertas”.