El siervo de Dios: El legado de Papa Francisco

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(1 de mayo de 2025) Nacional-Mundial

El Papa Francisco, cardenales y obispos rezan durante una misa en la Basílica de San Pedro en el Vaticano en esta foto de archivo del 2 de noviembre de 2022. (Foto de CNS/Vatican Media)

Fotos de La Misa para el papa

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Apesar de haber estado hospitalizado recientemente por 38 días debido a una doble pulmonía, la muerte del Papa Francisco, ocurrida el 21 de abril, conmovió profundamente a los fieles católicos. Muchas personas lo vieron en público apenas el día antes durante las celebraciones del Domingo de Pascua en el Vaticano.

El Obispo Michael Olson emitió una declaración sobre el fallecimiento del Santo Padre y pidió a los fieles: “Por favor, únanse a mí en oración por el descanso del alma del Papa Francisco mientras lamentamos su fallecimiento al inicio del tiempo pascual. Nos apenamos con gratitud por su servicio a la Iglesia y con esperanza en la misericordia de Cristo”.

El obispo escribió en su declaración: “Sus últimas palabras en público fueron ‘Felices Pascuas’. Las pronunció con mucho esfuerzo en medio del sufrimiento que estaba pasando rodeado de los fieles reunidos el Domingo de Pascua en la Plaza de San Pedro de Roma. El Papa Francisco murió de la misma manera que vivió y ejerció su ministerio; un hombre sencillo de fe en la Resurrección de Cristo y Su amorosa misericordia por cada uno de nosotros”.

El Obispo Michael Olson saluda al Papa Francisco durante una visita Ad Limina el 21 de enero de 2020. (Vatican Media)

El Papa Francisco nombró al Obispo Olson para servir en la Diócesis de Fort Worth en noviembre de 2013.

La diócesis celebró dos misas especiales por el eterno descanso del Papa Francisco. La primera misa fue el 23 de abril en la Catedral de St. Patrick de Fort Worth y la segunda misa fue celebrada en español el 24 de abril en la Parroquia de Holy Name of Jesus de Fort Worth.

“Oremos por su alma con corazónes agradecidos por lo que se esforzó en enseñarnos y con confianza en el Espíritu Santo”, escribió el obispo. 

Un Papa Servidor

El director diocesano del Ministerio Hispano, Diácono Rigoberto Leyva, dijo que su hija lo despertó a las 4:30 de la mañana después de enterarse de la muerte del Papa.

“Lo primero que sentí fue estar sorprendido y triste”, compartió el diácono. “Y luego me llegó la sensación de una gran pérdida para nosotros, para el mundo, porque el Papa Francisco ha sido verdaderamente un Papa para el mundo, para todos los católicos”.

El Papa no solamente enseñó con palabras el Evangelio, pero lo vivió, señaló el Diácono Leyva.

“Para él era importante no solamente hablar de servicio o decir que vayan y sirvan, pero para él era el poner el ejemplo, y lo pudimos ver. ¿Cuántas veces no visitó las cárceles, cuántas veces fue a los hospitales a bendecir gente, a estar con ellos? Entonces, para mí como diácono, me pone el ejemplo del servicio al que estoy llamado, configurado en Cristo a servir. Que el Santo Padre haga esto, ¿cómo voy a quedarme yo en casa sentado sin hacer nada?” dijo.

La Diócesis celebró una misa especial por el eterno descanso del Papa Francisco el 24 de abril en la Parroquia de Holy Name of Jesus de Fort Worth. 
(NTC/Juan Guajardo)

El mayor legado del Papa fue su espíritu de servicio y su firme determinación de hacer que la Iglesia fuera accesible para todos — desde su novedosa visión de la Iglesia como un hospital que acoge a los pecadores, hasta la sencillez de sus enseñanzas como autor de cuatro encíclicas, siete exhortaciones apostólicas y setenta y cinco documentos motu proprio, afirmó el diácono.

“Creo que ése es el gran ejemplo que deja al pueblo de Dios: que realmente vale la pena seguir a Cristo”, enfatizó. “Vale la pena servir a Dios en todas las capacidades y usando los dones que Dios nos ha dado, así como el Papa Francisco lo hizo”.

El pueblo hispano recordará al primer Papa latinoamericano por su don de servicio, afirmó el diácono. “Fue el Papa servidor del pueblo; el Papa Francisco, el servidor de Dios.”

Un hijo de inmigrantes

Jorge Mario Bergoglio nació el 17 de diciembre de 1936 en Buenos Aires, Argentina, descendiente de inmigrantes italianos. Su padre Mario era contador ferroviario; y su madre Regina Sívori, ama de casa.   

El joven Jorge fue criado en el barrio obrero de Flores y pasó mucho tiempo con su querida abuela Rosa, a quien atribuye su despertar en la fe.

El momento decisivo de su vocación llegó el 21 de septiembre de 1953, cuando, tras una confesión inesperada, tuvo un encuentro con la misericordia de Dios que le cambió la vida. “No sé qué pasó, no lo recuerdo, no sé por qué estaba aquel sacerdote allí, a quien no conocía, por qué había sentido ese deseo de confesarme, pero la verdad es que Alguien me esperaba. Me estaba esperando desde hacía tiempo. Después de la Confesión sentí que algo había cambiado”.

“Yo no era él mismo. Había oído justamente como una voz, una llamada: estaba convencido de que tenía que ser sacerdote”, contó el Santo Padre en 2013.

Tras formarse como técnico químico, ingresó al seminario y, en 1958, al noviciado de la Compañía de Jesús. Fue ordenado sacerdote en 1969 e hizo su profesión perpetua con los jesuitas en 1973. Ese mismo año, con tenía 36 años, fue nombrado Provincial de los Jesuitas en Argentina.

El Papa Francisco en un seminario argentino donde estudió para el sacerdocio en la década de 1950. (Public Domain/Wikimedia Commons)

Servicio episcopal

El Papa San Juan Pablo II lo nombró en 1992 Obispo Auxiliar de Buenos Aires. Fue designado en 1997 Arzobispo Coadjutor de Buenos Aires; y al fallecer el Cardenal Antonio Quarracino en 1998 fue nombrado Arzobispo metropolitano. San Juan Pablo II lo elevaría en el 2001 al Colegio de Cardenales.   

Como arzobispo rechazó algunos beneficios del cargo. Viajaba en metro, vivía en un departamento sencillo y dedicó gran parte de su tiempo a los pobres y a los que vivían en los barrios marginales de la ciudad.

Elegido al pontificado

Tras la histórica renuncia del Papa Benedicto XVI en febrero de 2013, el Cardenal Bergoglio fue elegido Papa el 13 de marzo.

Antes del cónclave, el jesuita argentino de 76 años no estaba considerado como candidato. Sin embargo, luego de presentar su visión sobre la reforma de la Iglesia Católica en un discurso a los cardenales, la mayoría de ellos fueron persuadidos de que podría ofrecer una respuesta contundente a los escándalos y desafíos de la Iglesia, así como proporcionar soluciones a la disminución de las vocaciones y de la participación eclesial.

Eligió el nombre de Francisco, inspirado en el santo de Asís, como símbolo de una Iglesia cercana a los pobres y comprometida con la sencillez del Evangelio.

Un legado profético

“Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades”, escribió en Evangelii Gaudium (La alegría del Evangelio), su exhortación apostólica de 2013, que exhortaba a una ‘Iglesia en salida’.

Su pontificado se caracterizó por promover una Iglesia que llegue a las periferias y que sacuda — a veces, incómodamente — estructuras autorreferenciales y rígidas. Como él mismo escribiera: “La Iglesia en salida es una Iglesia con las puertas abiertas”. (Evangelii Gaudium, 20-24)

Nota de editora: Este artículo incluye reportaje de Redacción Central de ACI Prensa.

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